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febrero 2018

¿Por qué me gusta Instagram?

¿Por qué me gusta Instagram?

Los que me seguís desde hace un tiempo, sabéis que la red social donde más actividad tengo es Instagram. La que uso desde hace más tiempo es Facebook pero, desde que me creé mi cuenta en Instagram en octubre de 2014, esta red social se convirtió en mi favorita enseguida. 

Casi todos sabemos que también tiene sus inconvenientes, como el no ver todas las publicaciones, sino aquellas que su famoso algoritmo quiera mostrar, pero hoy quiero hablar de por qué me gusta tanto Instagram, y a ver si convenzo a alguna reticente que queda por aquí a que se una a este mundillo 😉 

1. Fotos, fotos y más fotos

Instagram es, en mi opinión, la red social por excelencia para compartir fotos. Si así lo elijo, puedo dedicarme a ver solo fotos, sin ver ni autores ni textos. Y, navegando de hashtag en hashtag, puedo estar todo el tiempo que quiera (o del que disponga) viendo fotos. 

2. Sigo a fotógrafos que me gustan

Me gusta elegir muy bien las cuentas a las que seguir en Instagram para poder inspirarme con otros fotógrafos y deleitarme con la belleza que transmiten sus fotografías. 

3. Sigo a comunidades de fotografía

Sé que hay muchísimos grupos y comunidades de fotógrafos, pero la comunidad que más me gusta por ahora es la de Clickinmoms. Está dirigida sobre todo a mamás y eso es un aliciente para mí, ya que me encuentro entre mis iguales. Es en inglés, sí, pero para mí es otro punto positivo más ya que me ayuda a mantener mi mente activa en este idioma. Ofrecen cursos y talleres de muchísimas temáticas y dirigidos por fotógrafas de muy variados estilos. En Instagram destacan cada día varias imágenes que les llaman la atención especialmente. 

4. Puedo seguir algún hashtag

Si hay algún tema que me interese en particular, puedo buscar un hashtag que lo describa y seguirlo, para no perderme publicaciones. Por ejemplo, cuando organicé el reto de adviento en Instagram, te pedí que pusieras el hashtag #retoadviento en todas las publicaciones que subías, para que así fuera más fácil rastrearlas. 

5. Mis seguidores no ven la actividad que yo tengo con el resto de usuarios

Cuando me gusta o comento alguna fotografía no aparece en la bandeja de entrada de mis seguidores a no ser que ellos sigan a la misma persona que yo sigo. De este modo, me parece que se puede crear un contacto algo más íntimo, aunque todo lo que se publique sea de carácter público si se busca. 

6. Minimalismo en el diseño

Usuario, foto, texto y poco más. Siempre el mismo formato, no hay apenas distracciones. Y las cosas claras y sencillas me gustan mucho. 

7. Sigo a cuentas que me inspiran en mi camino emprendedor

Como dije con las comunidades de fotografía, seguro que hay más, pero descubrí hace poco una comunidad que está abriendo camino y ayudando a las emprendedoras. Y hablo en femenino porque se dirigen sólo a mujeres. Se llama Extraordinaria. Son un grupo de mujeres emprendedoras con distintos perfiles, edades y sectores, pero unidas por el propósito de aportar su talento al mundo. Como digo, las sigo desde hace poco tiempo, pero encuentro muy interesantes las charlas y los artículos que comparten. 

8. Me intento unir a los retos semanales propuestos por grupos de fotógrafos

Creo que ya sabes que me gustan los retos y que he participado y organizado más de uno. Y hay algunos grupos de fotógrafos que sacan un tema semanal, o un tema mensual, con su hashtag correspondiente. Y cuando al administrador de ese grupo de fotógrafos le gusta alguna fotografía la comparte y la menciona. Es una forma divertida de superarse y de desarrollar la creatividad. 

 

¿Y a ti te gusta Instagram? ¿O prefieres alguna otra red social? Aquí me encuentras en Instagram, te invito a seguirme y podrás ver mi evolución con mi proyecto 52, es decir, 52 semanas, 52 fotos. Y si te animas, puedes tú también empezar tu propio proyecto fotográfico personal, que ya verás que es muy interesante y se aprende un montón. 

Todas las fotos que inician este artículo son fotos que he ido publicando en mis 4 años de actividad en Instagram, muchas de ellas forman parte del proyecto 365 del que ya te he hablado en alguna otra ocasión. 

¡¡Un fuerte abrazo y gracias por acompañarme!! 

Marta

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Fotos de grupo divertidas

Cómo hacer fotos de grupo divertidas

¿Quién dijo que hacerse fotos de grupo fuera aburrido? 

Está claro que hay que tener un poco de paciencia hasta que estamos todos listos, que el fotógrafo ponga bien la cámara (ya lo sé, a veces somos unos pesados, ¡pero luego bien os gusta que salgan las fotos bonicas!) y luego, ¿qué? ¿Todos sonrientes (o no) mirando a la cámara hasta que haga click? Bueno, esa es una opción, pero en mi familia extensa, es decir, la que incluye tíos, primos, abuelos, tenemos la costumbre de hacernos fotos cada vez que nos juntamos y cada vez vamos variando más las poses. No te asustes, no nos juntamos cada domingo ni cada mes, todos juntos nos vemos solo una o dos veces al año, supongo que por eso somos capaces de mantener la tradición. 

VARIAS IDEAS PARA QUE SURJA LA NATURALIDAD

Todos de espaldas. Esto pasó una vez que pusimos la cámara con autodisparador en ráfaga. La primera foto la hicimos como siempre, mirando a cámara y sonrientes, y, para la siguiente foto, a alguien se le ocurrió darse la vuelta. Y todos le seguimos. 

Sacando la lengua. Esto con niños parece que surge solo. No sé por qué, pero Emma siempre termina por sacar la lengua en una foto, y todos la seguimos. 

Con objetos. Puedes probar a que todos os pongáis gorros o sombreros, o con paraguas, o con gafas de sol… ¡Imaginación al poder! Aunque esta opción en particular te recomiendo que no la uses como única, es decir, aunque es divertido hacerse una foto en la que haya alguna persona que esté irreconocible, para cuando veas la foto en un tiempo, sí que te gustará saber quién se escondió detrás de la máscara de oso, así que acuérdate de hacer alguna foto en la que salgáis “normales”. 

Por orden de estatura. Esta foto queda muy bien cuando hay grandes diferencias de estatura en la familia, como en la mía paterna. Yo mido 1,64 y una prima mía mide 1’90 y, entre medias están casi todos los demás, así que nos queda una composición bastante original. 

Subidos a un árbol, o a un tronco cortado, o a un banco… De esto recuerdo una anécdota de cuando estuvimos con amigos a orillas del lago Titisee en Alemania. Pusimos la cámara en trípode lejos de nosotros y nos subimos seis  amigos a un tronco cortado, agarrándonos unos a otros como podíamos. Y, mientras estábamos en equilibrio, empezaron a venir muchos patos hacia la cámara y hacia nosotros, así que las risas empezaron a convertirse en caras de ¿qué hacemos ahora? porque ya habíamos comprobado poco antes que los patos no venían en son de paz… 

Cambiarnos de sitio. Una vez más, podemos poner la cámara con autodisparador en ráfaga y, entre foto y foto, podemos cambiarnos de sitio, saltar, agacharnos, incluso pelearnos por salir en primera línea de foto… En mi familia, en cuanto uno hace un cambio, los demás le seguimos. Y no solo pensamos en qué pose poner o a qué sitio movernos, sino que tenemos que escuchar cuándo se va a disparar la siguiente foto para no quedar escondidos detrás de mi prima de 1’90 😉 

Abrazo común. Esta idea me ha funcionado muy bien cuando ha sido espontánea, es decir, después de la foto todos sonrientes  (o no) mirando a cámara, dices: ¡¡apretaos!! y empiezas a apretarte al de al lado. Termináis todos bien apretaditos, abrazados y echándoos unas risas naturales. 

Saltando. Se trata de conseguir que, en el momento que se haga la foto, los participantes estén en la fase más alta del salto. Esta opción es la que más requiere de la coordinación de los participantes y de saber de técnica porque hay que configurar la cámara a una velocidad lo suficientemente alta como para que congele la imagen. Si quieres que me extienda sobre ello, dímelo en comentarios y prepararé un artículo. Las fotos saltando las comenzamos en mi boda. No sé de quién fue la idea, pero sí sé que tengo muchas fotos con distintas personas en las que aparecemos saltando. En estas no sé si es más divertido el momento de la foto o el verlas después, porque no solo comentamos nuestras caras sino también las verdaderas aptitudes (o ineptitudes) de algunas personas saltando. 

¿Y tú? ¿Has probado a hacerte este tipo de fotos en tu familia o con tu grupo de amigos? ¿Te apetecerá probar alguna idea la próxima vez que os veáis? ¡Me encantará que me lo cuentes!

¡Un abrazo y gracias por acompañarme! 

Marta

Gracias Lucía, gracias Mar, gracias Blanca, gracias Jose, gracias Raquel, gracias mamá, gracias papá, gracias Edu, gracias Víctor, gracias Dani, gracias Álex, gracias Emma, gracias Ana, gracias Leo, gracias abuelito; este artículo me ha hecho recordar muchísimos momentos y muchísimas risas con vosotros. 

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