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marzo 2018

Excursión a Elche de la Sierra

Excursión a Elche de la Sierra

Cuando inicié este blog, escribí un par de artículos sobre el viaje que habíamos hecho a Alemania. Dado que somos una familia a la que le gusta viajar, va a ser un tema recurrente en este blog, ya que para mí viajar es sinónimo de fotografiar.

Siempre nos ha gustado viajar a un ritmo tranquilo, y desde que viajamos con las niñas, hemos bajado más aún el ritmo 😀 Es la forma que hemos encontrado de disfrutar todos juntos.

A principios de marzo decidimos combinar nuestras aficiones y nos salió una excursión muy maja. A Edu le gusta mucho correr y lleva un tiempo centrándose en carrera de montaña. Cerquita de Murcia se organizan unas carreras por montaña que se llaman Desafíos Trail Sierra del Segura. Y el 4 de marzo Edu participó en la que se celebraba cerca de Elche de la Sierra, Albacete. Y, como está en medio de la Sierra, en medio de la naturaleza, pues allá que buscamos un alojamiento para pasar el fin de semana y acompañar a Edu en su carrera.

Emma durmiendo en la habitación del apartamento, decorado de forma rústica y muy acogedor. 

Nos alojamos en el Complejo rural La Tejera, alquilamos un apartamento en el que nos encontramos muy a gusto. El complejo estaba muy bien pensado para que los niños puedan esparcirse, correr y jugar: con columpios, toboganes, una pista para patinaje/vehículos no motorizados o el uso que se le quisiera dar, además de piedras y palos, claro, que ya sabemos que son los juguetes estrella de los niños. También hay un estanque con patos y un recinto donde había tórtolas, gallinas y chinchillas. Me gustó el detalle de que las tórtolas tuvieran un par agujeros en la zona alta del recinto por los cuales podían entrar y salir al exterior en cualquier momento.

Para quien vaya en verano, debe ser un lujazo poder disfrutar de las tres piscinas, dos de ellas pensadas para los niños: una con altura máxima de 50 cm y la otra con una altura entre 1 m y 1m20 aproximadamente (no recuerdo el dato exacto).

Si quieres congelar el movimiento, como en esta foto, necesitarás usar una velocidad rápida de disparo. 

Yo soy amante de las líneas rectas, me molesta que estén torcidas. Cuando sólo tenemos una línea en nuestra imagen, es muy fácil enderezarla en la edición, pero cuando hay varias como en esta foto, es muy complicado conseguir que todas queden bien a no ser que al capturar la foto se haya prestado atención a la perspectiva, cosa que yo no hice con esta que te muestro. 

Cuando llegamos el viernes llovía mucho, así que, aparte de dar una vuelta por el complejo y bajar al pueblo para aprovisionarnos con algo de cena, no hicimos gran cosa.

El sábado amaneció bonito y nos fuimos a un campo cercano de almendros y olivos. Los almendros estaban preciosos porque estaban en flor.

Cuidado con la luz de mediodía, crea cambios muy bruscos de luminosidad entre las zonas donde hay luz y donde hay sombra. Por eso en la primera foto elegí ponernos a contraluz. Sin embargo, en la segunda foto, prioricé situarnos en la línea libre que quedaba entre olivos y el cambio de luz entre Edu que está a la sombra y nosotras que estamos al sol es muy brusco. 

Para comer, nos fuimos a Elche de la Sierra, a un sitio que se llama El Búho Café Cultural y que colabora con Cáritas para ayudar en la reinserción creando puestos de trabajo para personas en situación o riesgo de exclusión social. El restaurante está dentro del Centro Cultural de la ciudad, donde ese día se estaba celebrando un torneo de ajedrez, por lo que a pesar de estar muy concurrido, la atención del personal fue magnífica y la comida exquisita. Además, tenía precios muy asequibles. Además de restaurante, El Búho Café Cultural también organiza actividades culturales y tiene algunos productos ecológicos en venta. 

El domingo Edu participó en la carrera IV Segura Trail de Elche de la Sierra. El día estaba lluvioso y fresco y, pensando que la meta estaría igual de abarrotada que en las carreras de ciudad donde está vallada y es complicado hacer un hueco para sacar la cabeza, ni siquiera me llevé la cámara; bastante tenía con las dos niñas y nuestros respectivos paraguas. Mi gran sorpresa fue que, al llegar a la zona de meta, estaba en plena montaña y había muy poquita gente esperando la llegada de los corredores. Como Edu suele estimar bastante bien el tiempo que va a tardar en correr, apenas tuvimos que esperarle. En cuanto dobló la esquina de llegada a meta, cogió de la mano a cada una de nuestras niñas y entraron juntos a meta.

No me llevé la cámara, pero sí tenía el móvil a mano. ¡Menos mal!

En los dorsales, aparte de ver el número del corredor, tienen el recorrido de la carrera, incluyendo puntos de avituallamiento, kilómetros y desniveles a subir. Está “al revés” para que se pueda ver “al derecho” cuando se levantan la camiseta.  

Tras reponer un poco de fuerzas, Edu nos contó que la carrera había sido muy bonita, que se subió a una montaña con unas vistas preciosas, aunque en la última bajada lo pasó regular porque las piedras estaban resbaladizas por la lluvia.

Los organizadores de la carrera ofrecieron bebida y organizaron una barbacoa para todos los corredores y sus acompañantes, y como el sol asomaba tímido entre las nubes allí nos quedamos disfrutando un rato más.

Cuando conocí a Edu, yo nunca había ido a una casa rural. Desde que le conozco, hemos ido ya a varias, y es una forma de viajar que me gusta, sobre todo por el entorno en el que suelen encontrarse estas casas, en plena naturaleza. ¿Y a ti, te gusta ir de casa rural? 

¡¡Un fuerte abrazo y gracias por acompañarme!!

Marta

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Entregar fotos procesadas

Los fotógrafos queremos entregar las fotos procesadas

Hoy quiero escribir en defensa de mi gremio y es que ya son varias las veces que escucho que, cuando una familia contrata a un fotógrafo, le pide que le dé todas las fotos porque, según sus palabras: “¿y qué te cuesta? Si no hace falta que les hagas nada, tú me las pasas así según salen de cámara y yo con eso me conformo”.

Y yo entiendo la postura de las familias, porque yo he estado ahí: claro que quiero que me den todas las fotos que me han hecho porque oye, ¡sale mi familia!

Así que me apetece contarte mediante un símil culinario el por qué nos mostramos los fotógrafos tan reacios a entregar todas las fotos que hacemos en una sesión de fotos, a ver si puedo aportar un poquito de luz a esta eterna duda.

Imagínate que vienen unos amigos tuyos a cenar a tu casa. Nunca antes han venido, pero vuestros otros amigos comunes les han hablado muy bien de la tortilla de patatas que tú haces. Y, por supuesto, tú quieres ofrecerles la tortilla de patatas que mejor sabes hacer: esa con un poquito de cebolla y un toque de especias que le da ese sabor tan característico. Además, tú ya le has pillado el punto a tu vitrocerámica y a tu sartén y sabes exactamente el tiempo que tienes que dejar la tortilla de cada lado para que quede en su punto, como a ti te gusta: jugosa por dentro. Y esta es tu forma de hacer tu tortilla, así es como a ti te gusta ofrecer la tortilla a tus amigos porque te resulta exquisita y quieres ofrecer lo mejor a tus amigos. Y tus amigos, ¡la prueban y les encanta!

Imagínate ahora que tus amigos te pidieran la tortilla “así, sin que le hagas nada, según sale de la nevera, yo con eso me conformo”. ¿Les darías los huevos, las patatas y el aceite para que se la hicieran ellos? ¿Les darías las patatas ya fritas para que las mezclaran con el huevo y le terminaran de dar el toque en la sartén? ¿Tú crees que les saldría como a ti? Y lo más importante: ¿estarías tú contenta y satisfecha ofreciéndoles a tus amigos una tortilla sin terminar?

Pues eso es lo que nos pasa a los fotógrafos cuando alguien nos pide las fotos “así, sin hacerles nada, según salen de cámara”, que no podemos hacerlo porque queremos entregar lo mejor, nuestra receta personal fotográfica, porque hacer una foto es un proceso elaborado que no termina cuando hacemos clic ya que nosotros ajustamos nuestra cámara en función de cómo queremos terminar de editar la foto después; digamos que le ponemos nuestro toque de “cebolla y especias” para que quede a nuestro gusto. Y, cuando seleccionamos las fotos, es como cuando seleccionamos las patatas para la tortilla, las miramos con mucho mimo, descartamos aquellas que se nos han ido de foco, pulimos, y sólo entregamos lo mejor.

Claro que es posible que lleguen tus amigos y uno te diga: ¿sabes? a mí es que la tortilla me gusta cuando el huevo de dentro está perfectamente hecho y tú la has dejado algo cruda por dentro. O que te diga: uff, a mí es que la cebolla me sienta fatal y no soporto las tortillas con cebolla. Pues sí, esto puede pasar, y pasa. Y está bien así, porque a todos no nos gusta lo mismo.

Y evidentemente, esto también pasa con la fotografía, cada fotógrafo tiene un estilo diferente, tiene una forma diferente de procesar una fotografía, sin ir más lejos, los hay que procesan la mayor parte de su trabajo en color y los hay que lo procesan en blanco y negro. Y está bien así, porque debe haber fotógrafos para todos los gustos. 

Y cuando yo entrego una foto, quiero que refleje mi estilo fotográfico, quiero que vaya con mi toque personal, igual que mi tortilla, porque deseo que mis clientes, igual que los amigos que vienen a casa, queden totalmente satisfechos con mi trabajo. Y eso sólo se consigue si los fotógrafos entregamos nuestro trabajo terminado. Por eso los fotógrafos no queremos entregar nuestras fotos sin haberlas editado.

 

Te voy a mostrar algunos ejemplos de algunas fotos mías según salen de cámara (disparando en RAW) y de cómo quedan después de mi edición, para que termines de comprender el proceso.

ANTES (según salen de cámara)

DESPUÉS (tras la edición)

Espero que este artículo te haya resultado útil y que hayas comprendido el por qué los fotógrafos queremos entregar las fotos siempre editadas. Y, si aún te queda alguna duda, déjamela en comentarios y te la responderé.

¡¡Un fuerte abrazo y gracias por acompañarme!! 

Marta

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