Excursión a Letur (segunda parte)

Excursión a Letur (segunda parte)

Como te contaba en el artículo anterior, en marzo nos fuimos a Letur porque Edu volvió a participar en una de las carreras del Desafíos Trail Sierra del Segura.

Una vez más, el dorsal tenía la información del recorrido con distancia, desnivel y puntos de avituallamiento, lo cual es muy útil para los corredores porque pueden irse dosificando en la carrera. Edu nos contó que el recorrido era muy bonito, pero el final fue una sorpresa algo desagradable porque ¡tuvieron que terminar subiendo muchas escaleras!

 

Fíjate donde apunta la flecha naranja que hay una persona subiendo las escaleras del final. 

Normalmente yo me informo de cómo es el sitio al que vamos a ir, pero esta vez no lo hice y, cuando llegamos a Letur, me quedé gratamente sorprendida. Letur se encuentra en lo alto de una montaña y, desde su mirador, se disfruta de unas vistas preciosas. Hasta se veían las montañas nevadas de Riopar. 

Las calles y muchas de las casas de Letur, así como los monumentos como el Arco de las Moreras, están empedrados, lo que le da mucho encanto a todo el pueblo.

Lo que más me gustó de Letur es que hay agua por todos lados: había una pequeña cascada de agua hasta por la carretera bajando hacia nuestro alojamiento, Agroturismo La Artezuela. Pero esa no fue la única que vimos en el fin de semana. La primera que vimos estaba a unos 3 km de nuestro alojamiento. Pudimos ir un tramo en coche y el resto continuamos andando. Fue un paseo verdaderamente bonito: junto a una zona del camino fluía un río, pasamos al lado de grandes praderas y, cuando estábamos a punto de llegar, el bosque se volvió frondoso. Por supuesto que no faltaron piedras y palos para entretener el camino a Emma.

 

La cascada era bien bonita, aunque había poco espacio para poder verla a ras de río. A pulso busqué conseguir el efecto seda en el agua (en lugar de ver las gotitas, se ven hilos continuos de agua, precisamente como si cayera un hilo de seda). Este efecto se consigue con una velocidad lenta de obturación, pero se debe poner la cámara sobre un trípode para que no salga la escena movida. Como no podía poner el trípode allí abajo, hice lo que pude sujetando bien la cámara. 

Otra de las cascadas que vimos estaba muy cerquita del pueblo, bajando del Arco de las Moreras por la calle Molinos.

Y el sitio con más encanto de todo lo que vimos de Letur fue el Charco de los Canales, una poza de agua donde está permitido el baño (evidentemente a menos de 10 grados como estábamos, no había nadie dentro, pero en verano debe ser una gozada), rodeada de una pared de piedra llena de vegetación y por la que también cae agua.

 

¡Un abrazo y gracias por acompañarme!

Marta

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