Mi propia sesión de fotos

El 18 de junio cumplí 35 años. Para mí, mis cumpleaños siempre son muy importantes, los quiero celebrar y hacer algo con lo que me sienta especial. 

Ya llevaba varios meses dándole vueltas a que quería una sesión de fotos, quería que alguien viniera a mi casa y capturara esos momentos que yo trato de capturar con mi trípode: mis momentos del día a día. Un día por Instagram descubrí a Araceli y, cuantas más fotos veía suyas, más ganas tenía yo de que fuera ella nuestra fotógrafa. 

Así que un día la llamé y, a pesar de que vive en Madrid, me dijo que se desplazaba sin problemas. La mejor fecha para nuestra sesión de fotos cuadraba el 18 de junio, el día de mi cumpleaños. Y Araceli consiguió que también fuera un día muy especial: pude estar relajada y disfrutando en familia mientras Araceli nos hacía fotos. Yo solo me dediqué a estar pendiente de Emma y Ana, de achucharlas mucho y de jugar con ellas, y Araceli se encargó de todo lo demás. Por supuesto también tuvimos algún momento para Edu y para mí solos, para que nos acordemos de que, además de papá y mamá, también somos pareja. 

Os voy a enseñar algunas de las fotos que ella nos hizo. Me encantó que nos viera a nosotros y a nuestra casa con otros ojos, porque yo a veces dejo de hacer alguna foto porque me molesta algo de fondo, o tengo tan vista mi casa que pienso que he hecho muchas fotos en el mismo sitio. Pero ella sólo nos veía a nosotros como familia y la conexión que nos une, sin importarle nada más. 

La foto de arriba dice taaanto de nosotros: yo soy la que más tiempo pasa con ellas, por lo tanto, soy quien más las ayuda en casa. Y a Edu le encanta jugar con ellas a todo lo que implique movimiento. Además, Ana suele ser más pausada y Emma es una trepadora nata. 

Tenía muchas ganas de tener una foto de los cuatro en la cocina. Pasamos muchos, muchísimos ratos aquí comiendo, merendando, cenando juntos. A veces cada uno está en una silla, otras veces ellas comparten trona y otras veces las dos están encima de mí. Sea como sea, en la cocina compartimos muchos momentos y muchas conversaciones, por eso no podían faltar estas imágenes en nuestro reportaje.

Ya que Araceli vino desde Madrid, aprovechamos y nos fuimos a una zona de monte para tener fotos en exterior: nos hizo correr, saltar, jugar al pillar, hacernos cosquillas y hasta darnos algún susto, lo que se tradujo en un montón de risas, de fotos espontáneas y preciosas. Lo mejor de todo es que nos lo pasamos genial los cuatro porque Araceli supo adaptar el ritmo de la sesión al ritmo de las niñas, de modo que pudiera hacernos fotos y, a la vez, fuera todo como un juego para ellas.

Edu y yo teníamos la bonita costumbre de hacernos una foto en la que él me cogía en brazos cada vez que íbamos de viaje a algún sitio nuevo. Con la llegada de Emma y Ana, nos olvidamos de hacernos esta foto, pero aprovechamos que teníamos a Araceli para actualizarnos. 

 

Aunque yo procuro salir en las fotos con Emma, Ana y Edu a menudo, cuando vi las fotos que nos hizo Araceli me emocioné. Éramos nosotros, eran fotos de nuestro día a día, era toda esa naturalidad que yo intento capturar con mi trípode y mi paciencia, pero que me cuesta conseguir porque no puedo estar a la vez a los dos lados de la cámara. Así que me alegro muchísimo de haber contado con su ayuda, una fotógrafa profesional, para tener un recuerdo de nuestra vida en estos momentos.

¿Y tú, te animas a un reportaje de fotos? Busca a tu fotógrafo ideal y, si crees que soy yo, ponte en contacto conmigo y hablemos 😉

 

Un abrazo y gracias por acompañarme, 

Marta

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