Varias cosas que he hecho por primera vez esta cuarentena (I)

Fotografía de la luna rosa del 8 de abril

Llevo 46 días en casa y debo confesar que no me parecen tantos. O quizás es que he encontrado bastante comodidad en esto de no tener que estar pendiente del reloj ni tener prisa para absolutamente nada. Por supuesto, ojalá no hubiera pasado esto, pero teniendo en cuenta que mi situación personal es afortunadamente buena, he intentado verle el lado positivo a tantos días en casa. Y, aunque he tenido, como todos, días en los que me habría quedado bajo el edredón de la cama queriendo despertarme de la pesadilla, ha habido muchos otros en los que he hecho cosas que nunca antes había hecho en mi vida. ¡Y me apetece compartirlos contigo! Allá van:

Me he permitido descansar

En otros momentos, cuando estoy cansada, o bien no puedo permitirme descansar porque tengo que atender a mis hijas, o bien no me lo permito yo misma porque pienso que debo hacer otras cosas, creo (erróneamente) que el descansar puede esperar. Sobre todo al principio de la cuarentena, al tener que lidiar con tantísimas emociones, además de estar resfriada, más el cansancio acumulado, dormí muchísimo: por la noche y las siestas. Y sí, tiraba de dibujos animados para poder dormir y descansar, y no me sentía mal por ello, porque yo de verdad lo necesitaba.

Después no he necesitado tanto dormir, pero sí me he permitido descansar mucho más haciendo nada muchísimos días esta cuarentena.

Mis pijamas han sido mis grandes amigos

Cuando yo estoy en casa, estoy en pijama. Hace tiempo que minimicé mi ropa y decidí que no necesitaba ropa de casa y ropa de dormir, que prefería tener ropa de dormir bonita y cómoda que me sirviera también para estar en casa. Y claro que he estado tiempo en pijama en casa, pero nunca había estado tantas horas seguidas ni tantos días seguidos con pijama.

Para mí, estar en pijama no significa estar apática, simplemente significa que me encuentro cómoda y preparada para cualquier cosa que quiera hacer en casa. Y claro, a veces me da por hacer limpieza profunda o por ponerme a bailar y tengo que cambiarme de pijama después de la ducha. Pero ya te digo que para mí, estar en pijama, es un gran placer y no me limita mi actividad.

He hecho deporte con Emma en casa

Dentro de las tareas del cole de Emma, nos sugirieron varios enlaces de youtube donde podíamos encontrar ejercicios para hacer en familia. Y casi todos los días nos poníamos a hacer deporte juntas. A veces incluso dos veces al día. ¡¡A mí me salieron agujetas!! Y la verdad es que me sentaba muy bien, me ayudaba mucho a mover la energía en mi cuerpo, a sentirme mejor conmigo misma y a divertirme con mi hija.

Supongo que a estas alturas ya tendrás un montón de recursos tú misma, pero te dejo aquí nuestros favoritos:

Yoga a través del cuento de Frozen: una mujer va contando el cuento de Frozen mientras va sugiriendo posturas de yoga. Es muy dinámico, dura media hora y Emma y Ana se lo saben de memoria.

– También del mismo estilo que el anterior, tenemos el cuento del pez Squish y el cuento de los Trolls.

– En este vídeo un papá, junto con su hija al final del vídeo, propone una serie de ejercicios.

– Y en este vídeo, dos muñecos con forma de niños van haciendo también una serie de ejercicios.

Hemos jugado al Dixit en familia

A mí me encantan los juegos de mesa y, desde que Emma era bien pequeña, empecé a buscar juegos que le pudieran gustar y con los que la pudiera ir iniciando en este mundillo. Ya tenemos varios, cooperativos, de cartas, competitivos… adaptados a sus edades y nos gusta mucho jugar a ellos.

Uno de los primeros días de la cuarentena, pensé en probar uno que recomiendan a partir de 8 años, pero que me parecía que podía ser interesante con ellas a pesar de tener 3 años y muchos meses y 6 años y medio. Y ese juego fue el Dixit, compuesto solo por cartas con imágenes (también tiene unas fichas de puntuación, pero nosotros no las usamos). Cada jugador recibe 6 cartas y, el que empieza, pone una carta en el centro boca abajo diciendo una palabra o frase o sonido que le haya sugerido la imagen de esa carta. Los demás jugadores deben buscar entre sus cartas alguna que se adecúe a esa palabra, frase o sonido que ha dicho el primer jugador. Luego se mezclan, se muestran a todos y cada uno elige cuál cree que es la carta que mejor ilustra la palabra, frase o sonido que dijo el primer jugador. El objetivo del jugador que ha dicho la palabra es que algún otro jugador se la adivine, pero que no sea tan evidente como para que se la adivinen todos. Y los demás jugadores tienen que intentar despistar con sus cartas y que se las elijan.

La primera vez que jugamos, debo reconocer que ambas fueron muy creativas y nos sorprendieron. Pero luego, los temas se han ido viciando y ha perdido bastante interés, así que hemos ido espaciando jugar al juego. Eso sí, conforme vayan creciendo, ¡el juego promete!

He cocinado arroz con verduras

Hace año y medio me di cuenta de que no me gusta cocinar. Me gusta preparar ensaladas o algo así especial esporádico, pero no me gusta tener la obligación de cocinar todos los días. Así que la solución para no pasar mucho tiempo en la cocina, ha sido simplificar al máximo las comidas. Y el arroz lo hacía blanco y cada uno se lo condimentaba como quería: Emma y Ana con caballa, atún, queso o pesto, nosotros a veces con ensalada, a veces con atún, a veces con aguacate, tomate y orégano… Pero me apetecía a mí probar a hacer arroz con verduras y me puse manos a la obra un día. Tenía pocas esperanzas porque cuando innovo algo en casa suelo obtener varios «no me gusta», sin embargo, fue un éxito total. Y yo no cabía en mí de gozo. Tomé la idea de esta receta de Rosa Ardá, pero la varié porque no tenía menestra de verduras, no me apetecía pelar los tomates y le eché cúrcuma y curry en lugar del caldo de pollo o pastilla de avecrem. Es lo bueno de llevar ya tiempo cocinando con la Thermomix, que ya soy capaz de adaptar recetas a lo que a mi familia le va mejor.

He desayunado en la terraza

Este ha sido uno de mis descubrimientos de la cuarentena: desayunar en la terraza al sol. Si ha llovido y el suelo está mojado, me calzo las deportivas y me voy a sentarme al palet. No sé cómo no lo hacía antes. Empezar el día así, con una recarga de sol es maravilloso. Hemos tenido muchísimos días de lluvia, muchos más de los que estamos habituados en Murcia (o que yo recuerde) y, en cuanto sale el sol, salgo a la terraza a que me dé. Cuando la temperatura lo permite, me quito prácticamente toda la ropa para absorber todo el sol posible en mi cuerpo. Ahora, a finales de abril que estamos, ya no puedo estar tanto al sol porque me achicharro. Pero mi desayuno en la terraza al sol sigue siendo un imprescindible.

Y ahora también he añadido algunos días una práctica que te cuento en otro artículo para no alargar este demasiado.

Ahora es tu turno, ¿me cuentas algo que hayas hecho por primera vez en tu vida esta cuarentena? ¡¡Me encantará leerte en comentarios o en mi correo!!

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