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octubre 2020

Trucos para dar una imagen profesional en tus videollamadas

Trucos para dar una imagen profesional en tus videollamadas

Desde que el coronavirus irrumpió en nuestras vidas, muchísimos de nuestros hábitos han cambiado. Uno de ellos son las videoconferencias, es probable que antes solo las hicieras con amigos o familiares y, desde marzo, te hayas visto obligada a también realizarlas por trabajo. Y reconozcamos que no siempre es fácil transmitir una imagen “profesional” en medio del caos de tu casa con los niños y las niñas por medio o incluso, ¡tu pareja desnuda saliendo del baño! Seguro que tú también has visto u oído alguna anécdota parecida. Así que para ponértelo un poquito más fácil, voy a darte unos cuantos consejos para que tu apariencia, a partir de ahora, sea profesional en el espacio delimitado en la cámara y puedas centrarte al 100% en tu videollamada. Ya que, al fin y al cabo, prepararse para una videollamada guarda muchísimo parecido con realizar una toma fotográfica.

Busca la luz adecuada

Para una videollamada lo ideal es recibir la luz de forma frontal, es decir, que la fuente de luz esté en frente de ti. De este modo, iluminará tu cara por completo y te ayudará a transmitir una sensación de serenidad y calma. Si es luz natural, como de una ventana, mucho mejor. 

Pon atención a que la luz sea indirecta, es decir, que no te dé el sol directo en los ojos ya que los guiñarás y/o te creará sombras en los ojos que no quedan bien.

Y algo muy importante es también asegurarte de que no tengas ninguna lámpara ni fuente de luz situada por detrás de ti ya que podrías quedarte a contraluz apareciendo muy oscura.

Sitúa la cámara por encima del nivel de tus ojos

Aquí probablemente tengas que tirar de imaginación para conseguirlo. Te recomiendo que busques un sitio cómodo donde sentarte y que te permita tener la espalda recta para poder llevar a cabo la videollamada. Al tener la cámara por encima del nivel de tus ojos, conseguirás tenerlos más abiertos y evitar que se te forme la papada que se te formaría si te colocas la cámara por debajo de los ojos. 

¿Cómo puedes conseguir esto si realizas la videollamada desde el portátil o el móvil? Creándole un buen soporte con mesas, sillas, libros o lo que se te ocurra y tengas a tu alcance. 

Quizás también puede valer que te sientes en el suelo y pongas el portátil o móvil sobre una silla.

Cuida el fondo

Antes de iniciar la videollamada comprueba qué se verá por detrás de ti: ¿hay posibilidad de que aparezca algún miembro de tu familia que no quieres que aparezca? ¿tienes alguna caja de Amazon o ropa pendiente de guardar que no quieres que salga? ¿tiene tu hijo/a los juguetes desperdigados? ¡Aún estás a tiempo de solucionarlo! Te doy algunas ideas: 

- la más obvia es retirar todo aquello que no quieras que aparezca

- puedes cerrar la puerta de la habitación donde estés y colocar algún cartel informando de que estás “ON AIR”

- puedes crearte un fondo con alguna manta o sábana detrás de ti colgada de sillas o tendedero o lo que sea que tengas a mano. Una vez más, imaginación al poder. De este modo, no tendrás que ordenar todo lo que haya detrás de la manta / sábana y, además, evitas que aparezca alguien por sorpresa detrás de ti.

Usa cascos con micrófono incorporado

Esto no es imprescindible, pero te ayuda a aislarte y concentrarte ya que los ruidos de tu casa quedarán amortiguados tanto para ti como para tu interlocutor y tu videollamada no será escuchada por tu familia. Y, con el micrófono, te aseguras de que se te oiga alto y claro. 

Ten a mano todo lo que puedas necesitar

Esta es la más básica de todas y no tiene nada que ver con fotografía, pero también te lo quiero recordar. Déjate cerca el agua o la infusión para acompañar la videollamada, el cargador del móvil o portátil, pañuelos, papel y boli, calculadora... En fin, que en función de lo larga que vaya a ser la videollamada, la temática que tenga y lo formal que sea, deberás tener a mano unas cosas u otras.

Empieza con los preparativos unos 15 minutos antes de la hora convocada

Al menos la primera vez que vayas a seguir todos estos pasos, asegúrate de tener suficiente tiempo para poder repasar esta lista y empezar la videollamada con una buena sonrisa y una buena predisposición.

Un ejemplo

Marta Ahijado - trucos para dar una imagen profesional en tu videollamada

Después de tanta "teoría", te pongo una imagen de práctica. Lo primero que hice fue situarme enfrente de la ventana, de modo que la luz me llegara de forma frontal (mira la foto que inicia este artículo), para eso me tuve que ladear un poco con respecto a la pared.

Entonces coloqué mi portátil encima de una mesa baja. Como la cámara quedaba por debajo del nivel de mis ojos, puse dos bloques de fibra de coco (los tenía a mano porque me estoy montando un pequeño huerto en la terraza de al lado, podrían haber sido libros, pero los bloques eran iguales y de la altura justa) debajo del portátil y ya se quedó a la altura perfecta.

Detrás de mí coloqué la tabla de planchar y una silla de mis hijas encima. Me aseguré de que estaba estable al poner la manta negra encima. Si hubiese sido para una videollamada es posible que hubiese atado la silla a la tabla de planchar o hubiese buscado algún contrapeso para no tener sustos en medio de la videollamada.

Como ves, no hay nada como desarrollar la creatividad y crearse un espacio muy apañado con cosas que tienes en casa. Y, por supuesto, no hace falta ni quitarse el pantalón del pijama porque no se ve 😉

Y ya está, ¡¡ya estás preparada para empezar tu videollamada!! Si sigues estos pasos, cuéntamelo en comentarios. Y si haces algo más que yo me he dejado, cuéntamelo también 😉 

¡Un abrazo y hasta la próxima!

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marta-ahijado

Un viaje distinto: El Viaje

Fotografía realizada para mi proyecto de febrero, puedes verlo aquí

Un viaje distinto: El Viaje

Hace unas semanas, tuve una charla con Mery que se publicará dentro de poco en Instagram Live. Cuando pienso en cómo empezó todo, reconozco que fue una locura, como ella bien dice: ¿cómo te fiaste de una tía a la que ni siquiera se le veía la cara en la web? Pues resulta que un día yo recibí un correo de Oye Deb, a quien yo seguía desde hacía tiempo, en el que hablaba de su amiga Mery, que iba a lanzar un proyecto de autoconocimiento y nos recomendaba escucharla. Y yo, por curiosidad, la escuché. Tenía una serie de audios en los que nos hablaba de apagar el ruido mental. Y eso resonaba conmigo, yo ya llevaba unos tres años (desde que nació Emma) empezando a darme cuenta de cuáles eran mis prioridades, había empezado a elegir qué amistades conservar y cuáles dejar ir, incluso me estaba replanteando un cambio laboral para poder disponer mejor de mi tiempo, había empezado a hacer limpieza de mi casa y me empezaba a sentir con más claridad mental. Así que bueno, parecía que lo que contaba tenía sentido para mí. 

También nos decía “no te dejes sola”. Ese fue su mantra, la frase por la que la empezó a conocer muchísima gente en redes, la frase que más tarde nos diríamos unas a otras aun todavía sin entender del todo de qué iba, la frase que ahora comprendo perfectamente y que sé lo difícil que es conseguirlo. 

Y luego nos decía si queríamos sentirnos “mujeres salvajemente libres y ligeras”. Y esta frase fue la que a mí me llegó dentro. Me vi como volando, brillando, siendo verdaderamente feliz, era una imagen de mí misma de adulta que yo visualizaba de pequeña y en mi adolescencia. Y desde luego que no era la que se correspondía con la imagen que yo tenía de mí misma allá en 2017. Y me dije: lo peor que puede pasar es que pierda el dinero, pero a mí esta mujer me llama y yo QUIERO SABER DE QUÉ VA ESTO

Y bueno, pues me inscribí a principios de noviembre de 2017 y el 1 de diciembre comenzó mi Viaje. En absoluto fue como yo me lo imaginaba, es decir, llegar a la imagen que yo visualicé de mí misma como una mujer salvajemente libre y ligera no es un trabajo fácil como parecía. Aunque hemos tenido muchísimos momentos de risas, nos hemos sentido identificadas las unas con las otras y hemos pasado horas y horas de charla maravillosa, también ha habido momentos duros, momentos tristes, ha habido veces que no me apetecía que llegara una nueva etapa del viaje porque yo sentía que necesitaba un poco de descanso emocional. Sin embargo, siempre he seguido adelante porque después de cada bajón ha venido luz. Y la luz cada vez era más intensa, yo me he ido sintiendo cada vez mejor de darme cuenta de todo lo que había avanzado en mi autoconocimiento. Porque al fin y al cabo, El Viaje no trata de otra cosa más que de conocernos y reconocernos. Y, ¿sabes qué? engancha. Fíjate si engancha que, después de los 7 meses que dura El Viaje, varias viajeras le pedimos a Mery que por favor abriese algún otro espacio para seguir trabajando con ella. Y lo hizo, hasta tres veces más. Así que, en total, he trabajado con ella casi 3 años. En julio de este año 2020, tuvimos el último encuentro grupal por Zoom en el que ella misma nos dijo que somos unas viajeras sabias, que todas las respuestas las tenemos en nuestro interior y nos soltó. 

En El Viaje lo que principalmente conseguimos son herramientas para conocernos. Mery nos hace muchas preguntas y nunca hay respuestas erróneas. Las respuestas son únicas e individuales, nadie sabe mejor que nosotras mismas lo que pasa por nuestra mente y nuestro corazón. Lo que pasa es que a veces nos boicoteamos o intentamos simplemente sobrevivir, y empezamos a desarrollar estrategias muy útiles para llegar a donde estamos ahora, pero ¡ay amiga! una vez que te das cuenta puede ser que sea algo que no quieres volver a utilizar. Y bueno, aprendizajes he tenido una barbaridad, y los seguiré teniendo, porque una vez que entras a El Viaje, lo haces para seguir toda la vida. 

Y para poner un poco de palabras y de sentido a todo lo que estoy hablando, te quiero contar algunas de las cosas que he aprendido en los últimos 3 años

Perdonar

En primer lugar perdonarme a mí misma. No ha sido fácil encontrarme con situaciones en las que, vistas desde una nueva perspectiva, la había cagado, dicho así coloquial. La primera de ellas fue darme cuenta de que me habría gustado haber vivido la despedida de Sara de otra forma (aquí tienes el artículo sobre mi pérdida gestacional). Lloré muchísimo, no te lo voy a ocultar. Y poco a poco, llegué a aceptar que, en su momento, yo no supe hacerlo de otra forma y me perdoné. 

También me es mucho más fácil ahora perdonar a toda la gente que, sin intención, me hirió en algún momento. Porque, de igual modo, sé que no supieron hacerlo de otra forma, o yo no supe hacerles ver lo que yo necesitaba.

Liberar emociones

Ya lo hablaba en el párrafo anterior, durante El Viaje a veces descubres algo de ti que no te gusta y es duro, hay que transitarlo. Y ya no vale de nada ignorar sentimientos, sabes que debes transitarlos, que es la única forma de liberar todo lo que llevamos enquistado en el cuerpo.

Vivir eligiendo el amor

Esto que suena tan bucólico es un aprendizaje tremendo. ¿De qué se trata? De elegir desde el amor cada decisión que tomes en tu vida. A veces eso implica decirle a alguien que no cuando la otra persona (sean hijos, pareja, madre, suegra, vecino o un desconocido) espera un sí. A veces debes decirte a ti misma que sí a pesar de que lo fácil sería decirte que no, porque a veces nos tratamos tan mal a nosotras mismas que no somos capaces de permitirnos ni 10 minutos para darnos una ducha tranquila. 

Dentro de mí hay una niña

¡Una niña que se enfada, que quiere cosas, que exige, que me tiene rencor o está herida! Y no me refiero a mis hijas, no, no, me refiero a mi yo de pequeña, la que llegó ingenua a este mundo y empezó a construirse su propia realidad en función de las experiencias que vivía y de cómo las interpretaba. Esa niña sigue viva en mí y me sigue pidiendo que deje de tomarme la vida tan en serio, que me ría, que juegue, que disfrute, que baile. Y también se sigue enfadando, pero es que hay momentos en los que de verdad no puedo ser niña, o a veces es simplemente que no me lo permito. Y ahí es cuando suelen venir más aprendizajes aún.

Dentro de mí también hay una madre y una tirana, pero bueno, si quieres saber más de esto, lo mejor es que te lo cuente Mery 😉

Escucharme y respetarme

Y hablarme bonito, dejar de autoexigirme tantísimo, dejar de buscar la perfección que no existe. Permitirme descansar cuando lo necesito, o leer, o dejar algo a medias, poner límites a los demás… En fin, respetarme en el más amplio sentido de la palabra, porque soy la única persona con la que voy a estar toda mi vida. Y si yo no me pongo primero, nadie lo va a hacer por mí.

Darme tiempo

Roma no se construyó en dos días, ¿no? Pues lo mismo pasa conmigo, pretender asimilar todo lo que nos contaba Mery en El Viaje en solo 7 meses era una verdadera utopía para mí. A veces conectaba mucho con una etapa y, otras veces, necesitaba poner un poco más de distancia. Y todo son ciclos en esta vida, por lo que había días o semanas en los que apenas trabajaba. Sin embargo, dejándome el tiempo que yo necesito, estoy consiguiendo integrar todo poco a poco. Es decir, es una forma más de respetarme, porque no es que no esté trabajando interiormente, lo que pasa es que no estoy trabajando lo que “toca” en esa etapa. Y entender esto fue otro de los aprendizajes, que ya no estoy en el instituto y voy a pasar un examen, la única con la que tengo que "rendir cuentas" es conmigo misma. 

Sentir la energía

Yo, que viví en un ambiente de ciencias, que he sido muy mental, muy de necesitar entender todo, he descubierto la energía. La he empezado a sentir, de forma sutil al principio, como un cierto rechazo aparentemente sin motivo que me provocaban algunas personas o situaciones, pero luego he podido ir afinando más. También la puedo sentir de forma positiva, solo que esta nos cuesta siempre menos porque lo positivo y alegre siempre nos es más fácil de gestionar 😉

He perdido miedos

Si me llegan a decir a mí hace tres años que yo iba a escribir un artículo en abierto sobre esto, habría dicho que ni de broma. Cada vez tengo menos miedo a mostrarme yo misma. Parece que si hablo de determinados temas o, incluso, muestro determinadas fotografías que hago, habrá mucha gente que no me comprenda y a quien no le guste. Pero es que esto va a pasar me muestre yo como soy o no, así que si no mostrarme me hace ser más infeliz, ¿por qué no mostrarme? Igual resulta que, precisamente por mostrarme como yo soy, en todas mis facetas, gusto más que si oculto, ¿no? 

Pues eso, a seguir mostrándome. Que este párrafo yo creo que lo he escrito más para mí que para ti. Que a pesar de todo lo que llevo aprendido, ¡aún me queda mucho Viaje por hacer! ¡Y me encanta!

El reto gratuito Yo Vibro

Con todo esto que te cuento no te quiero decir que me haya vuelto una persona super equilibrada y maravillosa, que siempre sabe lo que hay que hacer, etc, vamos, ¡¡ni muchísimo menos!! Lo que sí es cierto es que me descubro a mí misma boicoteándome o intentando controlar a los demás, usando mis estrategias cutres, como decimos en El Viaje, y ahora soy capaz de analizar qué me ha pasado, por qué y disculparme o intentar cambiar mi forma de actuar la siguiente vez. 

Si todo esto que te cuento te llama la atención, quizás quieras apuntarte al reto gratuito de Mery, que empieza el 14 de octubre y que es la antesala de su nueva edición de El Viaje. Y quiero dejar claro que este artículo lo he escrito porque quiero y porque me gusta compartir aquello que me sirve a mí por si te sirve a ti también (aunque solo sea para darte cuenta de que piensas justo lo contrario que yo). Y porque la entrevista con Mery, aquella de la que te hablaba al principio y que te enlazaré en cuanto se publique, se me quedó muy cortita y tuve la sensación de no haber sido capaz de plasmar en tan poquito tiempo todo lo que me había aportado El Viaje. En serio, si algo de lo que te cuento ha resonado mínimamente contigo, apúntate al reto gratuito, no pierdes nada y puedes ganar muchísimo. 

Y quizás próximamente podamos hablar de Viajera a Viajera 😉 ¡Un fuerte abrazo!

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marta-ahijado

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