Browsing Category:

Blog Marta Ahijado

Nuestra visita a Madurodam

El parque Madurodam es una ciudad en miniatura donde se encuentran las réplicas de los sitios más importantes de Holanda. Se encuentra en La Haya, Holanda. 

Nosotros llegamos allí en bicicleta; en la entrada hay una zona para dejar las bicis, como en casi todas partes de Holanda, ya que allí es muy habitual moverse en este medio de transporte. Por supuesto también se puede llegar en transporte público o coche, toda la información la encontráis (en inglés) aquí

TRUCO: si compras los tickets online, obtienes 2 euros de descuento

A nosotros nos pasó algo muy curioso al llegar. No habíamos comprado los tickets online porque, hasta última hora, no sabíamos si íbamos a ir al parque, así que al llegar allí, saqué el móvil para comprar los tickets. Entonces se acercaron unos holandeses a preguntarnos si ya teníamos tickets, al decirles que no, nos dieron gratis tres tickets que les sobraban. Nos parecía una broma, pero ¡pudimos entrar sin problemas!

Para los niños es un parque muy atractivo porque hay todo tipos de vehículos en movimiento: barcos, trenes, aviones,… Y además hay un montón de botones para hasta un simulador de vuelo. 

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado
Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

Hay tantos detalles en el parque, que hasta por el suelo en la zona del aeropuerto pasan maletas por la cinta transportadora. ¡Y se mueven!

En la zona del puerto, se puede comprobar el funcionamiento de una bomba de agua. Mientras dos personas suben y bajan las manivelas para recolectar agua del “río”, otra persona puede echar agua al barco que está “ardiendo”. En el cilindro amarillo se puede ver cuánta agua se ha recolectado con la bomba de agua. 

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado
Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

También pudimos explicarle a Emma (a Ana sólo le interesaba coger los barquitos y salpicar) el funcionamiento de las esclusas, porque, a través de manivelas, era ella misma quien controlaba la apertura y el cierre de las compuertas para retener y dejar pasar el agua. 

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado
Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

Me encantaba ver el contraste de tamaño entre los edificios y nosotros. 

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

Aquí, por un euro, se escuchaba como si en esa fábrica hicieran los típicos zuecos holandeses y, una vez hechos, caían al camión. Ese camión se movía por la carretera y pasaba por delante de la zona de recogida, que estaba situada a una buena altura para que un niño de a partir de 1 metro aproximadamente pudiera coger los zuecos en marcha. El camión continuaba su camino y volvía a la fábrica donde esperaba el próximo encargo. 

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado
Madurodam, La Haya, Marta Ahijado
Madurodam, La Haya, Marta Ahijado
Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

El camión de Mars, en lugar de zuecos, transportaba mini chocolatinas. Sólo costaban 10 céntimos y, esta vez, fue para Edu en lugar de para ellas. 

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado
Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

En esta réplica del canal había una miniatura de una cafetería donde habían cuidado hasta el mínimo detalle. Los barcos, al igual que los trenes y vehículos que había por todo el parque, estaban en continuo movimiento.  

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

Y, para asegurarse de que ningún niño se aburre, existe un parque infantil, con un faro, un barco de madera, un barco de verdad varado, tirolina y algún otro artilugio más. Y además, todo de arena, que para mis hijas, jugar con ella, ya es una actividad divertida de por sí. 

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado
Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

Nos atrevimos a entrar los cuatro al faro. O quizás sería más correcto decir que, como Ana quería entrar, nos invitó a entrar con ella para ayudarla a ir subiendo. Había que ir subiendo a través de los agujeros y, para bajar, había un gran tobogán. 

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

A veces yo también me hago selfies 😉

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

Por la red de abajo se accedía a la cubierta del barco. Era más fácil de lo que parecía bajar por ahí. 

Y, aunque se puso a llover bastante, no dejamos de probar la tirolina. Hablo en plural porque la primera que se tiró fui yo 🙂 

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado
Madurodam, La Haya, Marta Ahijado
Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

Mientras llovía, nos resguardamos dentro del barco, en el que había arena y varias cajas de madera. Yo aproveché para dormir un rato (yo necesito poco para conseguir echar un click y me viene genial para recargar pilas). La  luz que entraba es una de mis favoritas, de hecho, esta foto está sacada tal cual de cámara. 

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

Lo último que hicimos en el parque fue pesarnos en una balanza muy especial, ya que nos decía nuestro peso en quesos XD Yo pesaba un poco menos de 3 quesos y medio. También había unas poleas a ver cuántos quesos eras capaz de levantar. Sin embargo, Emma prefirió la versión de cuántos quesos podía escalar. 

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado
Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

Dentro del parque había también una cafetería-panorama con vistas a todo el parque (que nosotros encontramos cerrada) y un restaurante a cubierto. 

También había algunas atracciones de interior con algún tipo de espectáculo, pero consideramos que Emma y Ana no las iban a disfrutar, por lo que nos limitamos a ver todo lo que el parque ofrecía al aire libre. Lo que más le gusto a Ana (2 años), sin duda, fueron los trenes que pasaban a toda velocidad. Y a Emma le encantó tocar todos los botones. 

 

Si vas a La Haya con niños, Madurodam es definitivamente una opción muy interesante y donde todos vais a disfrutar. 

Un abrazo y ¡gracias por acompañarme! 

Marta

Puedes suscribirte a mi blog y así te mantendré informada sobre artículos que escribo, sorteos, promociones o juegos que te puedan interesar. 

Fotografiar con luz natural: ventanal

A veces estamos en casa y pensamos que no tenemos luz suficiente para hacer fotos. Pero, muchas veces, tenemos más luz de la que pensamos, solo que tenemos que saber sacarle partido. De eso quiero escribirte hoy, de cómo podemos variar nuestra posición y la de la cámara con respecto a una ventana para conseguir distintos efectos. 

Debemos tener en cuenta que, cuanto más cerca estemos de la ventana, más cantidad de luz (imagen más clara) habrá sobre el sujeto que queramos fotografiar y, cuanto más lejos estemos de ella, menos cantidad de luz (imagen más oscura) tendremos. Por supuesto que, si manejamos nuestra cámara en modo manual, podremos jugar con los valores de apertura e ISO para conseguir más o menos luz, pero no quiero hablar de esto en este artículo, sino que pretendo darte unas pautas para que tú misma en casa puedas observar y practicar con los distintos puntos de vista para conseguir el efecto que te interese en cada ocasión, o el que más te guste.

También te invito a que te fijes en cómo entra la luz a lo largo del día. Por ejemplo, en mi salón, donde están hechas las fotos de hoy, el sol entra directo al amanecer. Luego le entra mucha luz gracias a que los edificios blancos de enfrente la rebotan. Y ya, a última hora, conforme más se va acercando el atardecer, más sombrío va quedando mi salón.

Vamos a ver cómo podemos clasificar la luz según su incidencia sobre el sujeto (es decir, sobre mí en este caso).

Luz frontal

En esta imagen te muestro dónde situé el trípode para obtener la fotografía de abajo: justo delante de la ventana con la cámara mirando hacia la parte del sofá que queda en frente de ella. Yo me senté en el suelo delante del sofá, de modo que toda la luz que entraba por la ventana caía sobre mí de forma uniforme.

Te voy a mostrar una versión en color y otra en blanco y negro de todas las fotos para que puedas ver cómo cambia la luz y el contraste en ellas.

Luz natural frontal de la ventana
Luz natural frontal de la ventana

35 mm, f2.2, 1/250, ISO 250

Luz 45º

En esta imagen quería conseguir que la luz incidiera sobre mi cara a unos 45º. Para ello, dejé la ventana a mi derecha, coloqué el trípode más o menos a medio metro de ella y la cámara enfocaba hacia el sofá.

35 mm, f2.2, 1/250, ISO 250

¡Ops! Se me olvidó quitarme la goma negra del pelo de la muñeca. ¿En cuántas fotos sales tú también con una goma ahí? Antes de empezar una sesión de fotos, lo primero que hago es hacer revisión de muñecas y preguntar si quieren que las pulseras, relojes, gomas y demás accesorios que llevan son de uso habitual o prefieren quitárselo. La gran mayoría terminan quitándose alguna goma XD

Puse el trípode a un metro de la ventana y yo me senté encima de la mesa baja.

El tipo de luz es prácticamente igual que en la imagen anterior, pero viene del otro lado. Lo que más cambia esta vez es el fondo, que sobre todo se nota en la imagen en color. Con el fondo rojo del sofá la atención sobre mí se dispersa, sin embargo, con el fondo oscuro, la atención se va directamente a mí.

Luz lateral de la ventana
Luz lateral de la ventana

35 mm, f2.2, 1/250, ISO 250

Luz lateral

En esta toma quería conseguir un contraste fuerte de luz. Por eso puse el trípode a metro y medio de la ventana y enfoqué hacia la pared, donde yo me senté en el suelo delante del enchufe.

Como ves, la luz me ilumina una sola parte de la cara y la otra queda en sombra. A simple vista, nuestro ojo sería capaz de igualar mucho más la luz, es decir, conseguiría obtener detalle también de la parte en sombra. Sin embargo, si con la cámara exponemos correctamente a la parte iluminada, la parte en sombra pierde casi todo el detalle.

35 mm, f2.2, 1/250, ISO 250

Contraluz

Después de terminar la “sesión de fotos” y haber recogido todo para explicarte cómo podíamos aprovechar la luz que entraba en una ventana grande, se me ocurrió que no había hecho la foto de contraluz. Así que he tirado de archivo de una (rara) vez que llovió en Murcia, cuando Ana y yo estuvimos mirando por la ventana cómo llovía. Para que te sitúes, puse el trípode justo delante del sofá enfocando hacia la ventana. Y lo que pretendía era precisamente captar el detalle de las gotas de agua en el cristal. Para ello, nosotras teníamos que salir en sombra (subexpuestas), en forma de silueta.

50 mm, f 3.2, 1/200, ISO 100

La foto tierna

Mientras yo me hacía las fotos, Ana andaba jugando junto a mí. En uno de los momentos, vino hacia mí a tomar pecho y no quise desperdiciar la oportunidad de hacernos alguna foto ya que tenía todo preparado. Realmente hice muchas fotos porque al tener las dos manos ocupadas en sujetarla, me era muy difícil calcular el encuadre y situarme en el sitio correcto para salir enfocadas. Me quedo con esta para reflejar el momento.

Luz lateral de la ventana
Luz lateral de la ventana

Espero que este artículo te ayude a entender cómo se hacen algunas de tus fotos favoritas y te anime a experimentar con la luz en tu casa. Un buen ejercicio que puedes hacer con las próximas fotos que veas a partir de ahora es observar dónde está la fuente de luz y fijarte en cómo cae ésta sobre el sujeto. Terminarás entrenando el ojo y te saldrá tan espontáneo como cambiar de marcha en el coche 😉

¡Un abrazo y gracias por acompañarme!

Marta

Puedes suscribirte a mi blog y así te mantendré informada sobre artículos que escribo, sorteos, promociones o juegos que te puedan interesar.

La Haya con niños

Ya hace casi 6 meses que nos fuimos de vacaciones a La Haya, Holanda. Tenía muchos planes para la vuelta: artículos en el blog, fotos y stories en Instagram, pero tuve que parar. Había hecho muchos esfuerzos por sacar la primera edición de mi curso Captura la belleza de tu día a día llegué muy cansada al viaje.

Se juntó además que cambió la ley de protección de datos, a quien le encargué que me adaptara la web no llegó a tiempo y decidí decir adiós a todos mis seguidores de antes. Esto, de algún modo, fue la gota que colmó el vaso de mi agotamiento y, a pesar de que había pensado no parar en verano, lo hice. Dejé de escribir en el blog, decidí concentrar mis energías en las sesiones de fotos y en preparar el juego que organizamos entre Lucía y yo, Entre Fotos y Relatos en Agosto. Y ¿sabes qué? me alegro mucho de haberlo hecho, necesitaba parar, necesitaba ese descanso. Y, cuando me lo di, entonces me empezaron a venir ideas mejores para este blog y para cómo seguir enfocando mi fotografía profesional.

Así que ahora, por fin, puedo empezar a contarte nuestro viaje, ya que me pareció un destino excelente para ir con niños.

TRANSPORTE HASTA LA HAYA

En Holanda hay cinco aeropuertos a los que se puede volar: Amsterdam, Rotterdam, Eindhoven, Maastricht y Groningen. En nuestro caso, como íbamos a La Haya, los aeropuertos más cercanos eran Amsterdam y Rotterdam, pero el que mejor combinación tiene de transporte público hasta La Haya es el de Schiphol, Amsterdam.

 

A veces yo también hago fotos con el móvil. Quise retratar nuestro penúltimo viaje en avión en el que podríamos ir los cuatro sentados en solo tres asientos, ya que Ana todavía no tenía 2 años. A partir de esta edad, el niño debe ocupar un asiento solo (y paga un billete de avión normal).

Selfie avión

Una vez en el aeropuerto, cogimos un tren hasta La Haya. Salen varios cada hora y hay dos tipos de trenes:

– Sprinter: tarda unos 50 minutos. Para en varios pueblos situados entre el aeropuerto y La Haya. Tiene una sola planta. No hay aseos dentro.

– Intercity: tarda unos 30 minutos porque va directo o para en menos pueblos que el Sprinter. Tiene dos plantas y tiene aseos.

Y, lo mejor de todo, es que cuesta lo mismo viajar en uno que en otro, por lo que, ¡no lo dudes! al Intercity.

 

ALOJAMIENTO EN LA HAYA

En nuestro caso, nuestro alojamiento fue difícil de mejorar: fuimos a la casa de una amiga que vive allí, en pleno centro y dentro de una urbanización preciosa. Yo no sé si se lo pensó muy bien cuando decidió acogernos a los cuatro allí, pero si se arrepintió no se notó (te queremos, Belén, ¡¡gracias!!).

La Haya en bici

EN BICI

Como seguro sabes, Holanda es bien conocida por las bicis, así que nos animamos a alquilar para poder desplazarnos por allí. 

Aunque hay varios sitios donde ofrecen esta posibilidad, nosotros fuimos a Fietsverhuur Den Haag, que era el que nos quedaba más cerca. Cuando llegamos allí parecía que nos habíamos equivocado porque era una librería con mucho encanto, pero al preguntar me dijeron que en la trastienda tenían las bicis disponibles para alquilar. Cada bici nos costó 10 euros al día y cada silla para ellas creo que 2,5 euros al día (lo siento, hace mucho y no lo recuerdo bien).

La Haya es una ciudad totalmente preparada para ir en bici: puedes ir tanto por las zonas peatonales como por la carretera. Todas las carreteras, ¡incluso las rotondas! tienen carril bici. Y los coches respetan muchísimo a las bicis.

Yo tenía mis dudas sobre qué tal irían Emma y Ana en las bicis ya que el coche no les gusta nada. Afortunadamente, aunque coche y bici son vehículos de desplazamiento, no tienen nada que ver y Emma y Ana iban felices en las bicis: cantaban, hablaban e incluso Ana se echó la siesta con la cabeza torcida…

La Haya en bici con niños

QUÉ HACER EN LA HAYA

BINNENHOF: el complejo del Parlamento, donde se debaten todos los asuntos políticos de Holanda. 

En la parte exterior hay un lago con una fuente y en la parte interior hay un gran patio de piedra rodeado de edificios de piedra también. La primera foto es de cuando estuvimos hace dos años en marzo en una escapada fugaz.

Binnenhof, La Haya, Marta Ahijado
Binnenhof, La Haya
Binnenhof, La Haya, Marta Ahijado

SCHEVENINGSE BOSJES: una zona verde muy amplia hacia el norte de la ciudad. Había que distinguir bien entre los caminos para solo peatones y los caminos para bicis. Allí se toman como una falta de respeto grande que vayas en bici por donde no debes.

Dentro de Scheveningse Bosjes nos encontramos con un lago, un parque infantil y un parque de Holanda en miniatura llamado Madurodam, sobre el que me explayaré en otro artículo. 

Scheveningse Bosjes
Scheveningse Bosjes
Scheveningse Bosjes
Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

HAAGSE BOS: es un parque o bosque cerca de la estación de tren. Tiene dos zonas: la primera más pequeña, donde hay varios ciervos, y la segunda bastante grande y que se nos quedó pendiente para otra vez porque el día que queríamos ir a hacer un picnic, hacía tan buena temperatura que no quedaban bicis para alquilar. 

La Haya, Haagse Bos
La Haya, Haagse Bos

Para nosotros, que vivimos en Murcia, es toda una experiencia poder coger un puñado de hierba tal y como hizo Ana. ¡¡Y cómo me gusta el olor a hierba recién cortada!!

LA PLAYA: La Haya es una ciudad costera y tiene una playa larguísima y amplia. La zona de Scheveningen tiene un muelle y muchas zonas donde comer y tomar algo y la zona de Kijkduin es especial porque la playa está separada de la ciudad por dunas. Cuando estuvimos en mayo no fuimos a la playa porque ya habíamos estado en nuestra anterior visita en marzo de 2016. Las fotos que pongo son de aquella visita, que hacía viento y un montón de frío. Yo ahí estaba embarazada de 6 meses de Ana 🙂 y en una de las compañías con las que volé tuve que llevar certificado médico de que mi embarazo no era de riesgo.

Playa La Haya Kijkduin, Marta Ahijado
Playa La Haya Kijkduin, Marta Ahijado

En próximos artículos te hablaré de qué más cosas se pueden hacer estando en La Haya, ya que hay varios sitios cercanos interesantes a los que se puede ir y volver en el mismo día.

Espero que te esté resultando interesante nuestro viaje y que cojas ideas para irte con tus peques al extranjero, ya que es una experiencia muy bonita para la familia al completo. Emma se entusiasma en cuanto le decimos que nos vamos a avión a algún sitio y le cuenta a Ana lo que se acuerda de las últimas veces 🙂

Un abrazo y gracias por acompañarme,

Marta

Puedes suscribirte a mi blog y así te mantendré informada sobre artículos que escribo, sorteos, promociones o juegos que te puedan interesar.

Mi propia sesión de fotos

El 18 de junio cumplí 35 años. Para mí, mis cumpleaños siempre son muy importantes, los quiero celebrar y hacer algo con lo que me sienta especial. 

Ya llevaba varios meses dándole vueltas a que quería una sesión de fotos, quería que alguien viniera a mi casa y capturara esos momentos que yo trato de capturar con mi trípode: mis momentos del día a día. Un día por Instagram descubrí a Araceli y, cuantas más fotos veía suyas, más ganas tenía yo de que fuera ella nuestra fotógrafa. 

Así que un día la llamé y, a pesar de que vive en Madrid, me dijo que se desplazaba sin problemas. La mejor fecha para nuestra sesión de fotos cuadraba el 18 de junio, el día de mi cumpleaños. Y Araceli consiguió que también fuera un día muy especial: pude estar relajada y disfrutando en familia mientras Araceli nos hacía fotos. Yo solo me dediqué a estar pendiente de Emma y Ana, de achucharlas mucho y de jugar con ellas, y Araceli se encargó de todo lo demás. Por supuesto también tuvimos algún momento para Edu y para mí solos, para que nos acordemos de que, además de papá y mamá, también somos pareja. 

Os voy a enseñar algunas de las fotos que ella nos hizo. Me encantó que nos viera a nosotros y a nuestra casa con otros ojos, porque yo a veces dejo de hacer alguna foto porque me molesta algo de fondo, o tengo tan vista mi casa que pienso que he hecho muchas fotos en el mismo sitio. Pero ella sólo nos veía a nosotros como familia y la conexión que nos une, sin importarle nada más. 

La foto de arriba dice taaanto de nosotros: yo soy la que más tiempo pasa con ellas, por lo tanto, soy quien más las ayuda en casa. Y a Edu le encanta jugar con ellas a todo lo que implique movimiento. Además, Ana suele ser más pausada y Emma es una trepadora nata. 

Tenía muchas ganas de tener una foto de los cuatro en la cocina. Pasamos muchos, muchísimos ratos aquí comiendo, merendando, cenando juntos. A veces cada uno está en una silla, otras veces ellas comparten trona y otras veces las dos están encima de mí. Sea como sea, en la cocina compartimos muchos momentos y muchas conversaciones, por eso no podían faltar estas imágenes en nuestro reportaje.

Ya que Araceli vino desde Madrid, aprovechamos y nos fuimos a una zona de monte para tener fotos en exterior: nos hizo correr, saltar, jugar al pillar, hacernos cosquillas y hasta darnos algún susto, lo que se tradujo en un montón de risas, de fotos espontáneas y preciosas. Lo mejor de todo es que nos lo pasamos genial los cuatro porque Araceli supo adaptar el ritmo de la sesión al ritmo de las niñas, de modo que pudiera hacernos fotos y, a la vez, fuera todo como un juego para ellas.

Edu y yo teníamos la bonita costumbre de hacernos una foto en la que él me cogía en brazos cada vez que íbamos de viaje a algún sitio nuevo. Con la llegada de Emma y Ana, nos olvidamos de hacernos esta foto, pero aprovechamos que teníamos a Araceli para actualizarnos. 

 

Aunque yo procuro salir en las fotos con Emma, Ana y Edu a menudo, cuando vi las fotos que nos hizo Araceli me emocioné. Éramos nosotros, eran fotos de nuestro día a día, era toda esa naturalidad que yo intento capturar con mi trípode y mi paciencia, pero que me cuesta conseguir porque no puedo estar a la vez a los dos lados de la cámara. Así que me alegro muchísimo de haber contado con su ayuda, una fotógrafa profesional, para tener un recuerdo de nuestra vida en estos momentos.

¿Y tú, te animas a un reportaje de fotos? Busca a tu fotógrafo ideal y, si crees que soy yo, ponte en contacto conmigo y hablemos 😉

 

Un abrazo y gracias por acompañarme, 

Marta

Puedes suscribirte a mi blog y así te mantendré informada sobre artículos que escribo, sorteos, promociones o juegos que te puedan interesar. 

¿Qué me pongo para una sesión de fotos?

Creo que esta es la gran pregunta antes de una sesión de fotos: ¿¿¿y qué me pongo??? Yo no soy tú y no estoy en tu casa con el armario abierto mirando todas tus prendas de ropa para decidir, pero sí puedo darte algunas pautas que estoy segura que te ayudarán a saber qué es lo que debes elegir. 

1. Sé tú misma (sed vosotros mismos)

Vas a hacerte una sesión de fotos, gracias a la que quieres tener un recuerdo para el futuro. Por eso debes elegir ropa con la que te reconozcas, no intentes imitar el estilo de nadie, ya que cuando veas las fotos, te sentirás disfrazada.

2. Siéntete bella, porque lo eres

Saca del armario esas prendas que te hagan sentir bella, aquellas con las que te encanta mirarte en el espejo. No hace falta que sea el vestido que te pusiste para la boda de tu mejor amiga… ¿o sí? Tú decides, es tu sesión de fotos y eres tú la protagonista.

Eres bella, así que escoge la ropa con la que te ves especialmente radiante porque te aportará mucha seguridad a la hora de ponerte frente a la cámara.

3. Busca comodidad

Para poder mostrarte natural en las fotos, debes sentirte cómoda y saber que puedes olvidarte de la ropa que llevas. Si estás pendiente de si se te sube o se te baja mucho la camiseta, o de si se te arruga o mancha la falda, seguramente no podrás disfrutar de la sesión de fotos y eso se transmitirá en el resultado.

4. Evita usar atrezo

A mí también me gusta verme con gafas de sol o sombrero, pero cuando usamos este tipo de objetos, se pierde parte de la esencia de nosotras mismas, se oculta parte de nuestra personalidad. Si te apetece usarlos, se puede reservar un tiempo al final de la sesión para hacer algunas fotos con gafas o sombrero, pero recuerda que tú eres bella tal y como eres, el atrezo es solo decoración.

5. Ropa sin letreros o dibujos grandes

Este consejo va dedicado principalmente a la ropa de los niños: si se ponen una camiseta con letreros o dibujos grandes (imagínate: un gran dinosaurio), la atención se desviará del sujeto principal que sois vosotros hacia la camiseta.

6. Ropa que coordine entre sí

Cuando sois varios los que vais a participar en la sesión, no es necesario que vayáis todos iguales (por ejemplo, todos de blanco por arriba y vaqueros por abajo, que se ve mucho como imagen de familia feliz), sino que queda muy bonito combinar los colores de todos de modo que haya homogeneidad y disparidad a la vez. 

Si no estás segura de cómo quedaréis, vestios todos y poneos en frente del espejo, ¿te gusta lo que ves?

Si es que sí, ¡ya estáis listos para vuestra sesión de fotos!

La luz en otoño es especialmente bonita y yo estoy deseando conoceros, ¿cuándo nos vemos? 😉 

Un abrazo y gracias por acompañarme, 

Marta

 

Puedes suscribirte a mi blog y así te mantendré informada sobre artículos que escribo, sorteos, promociones o juegos que te puedan interesar. 

Lo que aprendí con Entre Fotos y Relatos en Agosto

Durante el juego Entre Fotos y Relatos en Agosto me habéis escrito muchas diciendo que os lo habéis pasado bien, que habéis aprendido cosas. Y yo, además de disfrutar muchísimo haciéndome autorretratos, también he aprendido varias cosas que me apetece compartir contigo, para que veas que yo también he tenido mis momentos de bajón durante el juego, porque todos tenemos momentos de mayor y menor creatividad y perfeccionismo:

ME CUESTA TERMINAR LAS COSAS. Cada día del reto yo te escribía un email. Seguro que sabes que estaba programado, porque yo a las 7 de la mañana no me he levantado ni un solo día este verano 🙂 Bueno, pues cuando me puse a programar esos correos me dejé los últimos dos días por escribir, en parte porque quería escribirlos más cerca del fin del juego, y en mayor parte porque cuando veo que estoy a punto de terminar algo, ¡lo dejo a medias! 

También me pasa en otras facetas de mi vida, por ejemplo, cuando voy a comprar algún vuelo: miro bien todas las posibilidades, compruebo fechas, destinos, etc. Y cuando ya tengo la que parece la mejor opción, en lugar de comprarlo, ¡espero! Quizás porque pienso que bajará de precio o porque igual nos sale algún plan que nos impida ir… Pero lo normal es que termine comprando esos vuelos que ya tenía mirados y encima algo más caros y dedicándole más tiempo todavía al inicialmente previsto. Últimamente ya me veo venir e intento ir cerrando las cosas conforme las voy haciendo. 

ME CUESTA PUBLICAR. A veces pienso demasiado si publicar mis fotos en instagram o no. Cuando esto pasa, normalmente no publico, a no ser que de verdad tenga un motivo de “fuerza mayor”, como el juego de agosto. Detrás de esto se esconde el miedo a no ser suficiente, el miedo a mostrarme tal y como soy, a mostrar lo que me gusta. 

HECHO ANTES QUE PERFECTO. Detrás de los puntos anteriores lo que hay es búsqueda de perfección: quiero escribiros el email con el mejor texto posible (por supuesto sin faltas de ortografía), quiero comprar los vuelos más baratos y/o a la mejor hora y/o al mejor destino posibles, quiero publicar solo aquello que me parezca perfecto, cuando lo verdaderamente importante, dentro de unos mínimos, es hacer las cosas.

YO NO SOY PERFECCIONISTA (zasca de la vida para mí). Durante 34 años he negado rotundamente ser perfeccionista. Y cuál es mi sorpresa cuando empiezo mi camino profesional en la fotografía que sí que busco mi perfección. Y cuanto más avanzo, más me doy cuenta de que intento ser perfecta en muchos aspectos, ¡y esto no es posible! Cada día durante el juego de agosto intentaba tener la mejor foto (para mí, claro, que cada persona tiene un gusto distinto). Lo bueno es que, al estar obligada a publicar cada día, he vencido la perfección, he cerrado los ojos y le he dado al botón de publicar. Y, curiosamente, a veces mis fotos han tenido mejor acogida de la que yo me esperaba. 

Y ahora que lees estas líneas quizás te preguntes si me cuesta también escribir por aquí. Y te digo que sí, que quiero escribir sobre temas interesantes para ti, por lo que si me cuentas sobre qué te gustaría que hablara, sería un poquito más fácil para mí sentarme frente al documento en blanco 🙂

Por último, te dejo con mis 31 autorretratos para el reto de agosto. 

Los temas fueron: agua, rocas, sombrero, fruta, pelota, palmera, abanico, refresco, castillo, piscina, siesta, sombra, azul, bicho, playa, pie, salpicar, atardecer, buceo, amigos, gafas de sol, reloj, periódico, vestido, helado, hielo, toalla, chanclas, bikini, libro, fin. 

Si quieres saber por qué aparezco en casi todas con vestido, puedes averiguarlo en este otro artículo

Un abrazo y ¡gracias por acompañarme!

Marta

Entre Fotos y Relatos en Agosto

Hace 2 años participé en el reto de una fotógrafa cántabra, que consistía en hacer una foto al día durante todo el mes de agosto. ME ENCANTÓ. Y pensé que algún día me gustaría organizar a mí algún reto. Entre Fotos y Relatos en Agosto va a ser el tercer reto que organizo, y es al que más cariño le he puesto. Y mira que a los otros dos también les puse cariño. Pero este es muy especial porque lo llevamos a medias entre mi hermana y yo.

Cuando organicé el reto de adviento ella participó. Y yo veía sus fotos… y leía sus textos. El primer día pensé: ¡anda! qué texto tan bien sacado de algún libro, qué propicio para el tema del día de hoy.

Y llegó el segundo día con otro texto también muy interesante que parecía de algún libro.

Y al tercer o cuarto día le pregunté: ¿pero de dónde sacas esos textos?

Y me contestó tímidamente: los escribo yo.

 Cada día, estaba deseando que publicase foto para poder leer el texto, el relato. Y me enganchó. Tanto tanto tanto, que al tiempo se me encendió la bombilla para juntarme con ella y ofrecer un reto original este verano. Como ya sabes, junto con el tema del día, habrá un relato suyo. Te aseguro que no dejan indiferentes. Si estás ya muy intrigada sobre cómo escribe, resérvate un hueco en tu día, cógete algo fresquito para beber, ponte en un sitio cómoda y ve a su blog: Saltar sobre los charcos. Y por si fuera poco eso de escribir, las fotos que publica en su blog ¡¡también las hace ella!!

Yo estoy deseando que empiece el reto para leer sus relatos, ¡a ver con qué nos sorprende cada día!

Sobre las fotos también te puedo contar varias cosas.

  • Las llevo haciendo desde mediados de junio porque organizar un reto tiene mucha más preparación detrás que hacer una foto al día.
  • Van a ser 31 autorretratos. Eso no significa que te vayas a hartar de ver mi cara porque lo que intento es que cada foto sea distinta a todas las demás.
  • Voy a lucir vestidos. Resulta que mi hija pequeña, Ana, tiene 2 años y, desde antes de que ella naciera dejé de ponerme mis vestidos (el vestido es mi prenda favorita de ropa), tanto por comodidad como para poder darle pecho. Y los veo tan bonitos, que he decidido lucirlos aunque sea solo para algunas fotos.
  • La razón para hacerme los autorretratos va ligada con ponerme los vestidos. Me he dedicado muy profundamente durante casi 2 años a mi faceta mamá, llegando a olvidarme casi de mi faceta de mujer. Sin embargo, en los últimos meses Ana ha crecido en independencia, y yo también, así que he ido teniendo bastantes ratos para mí, lo que me ha permitido salir del cascarón, como yo lo llamo. Y cuando me pongo un vestido, me veo y me siento tan bien que me acuerdo de que sigo siendo mujer, además de mamá (y no al revés). 

Una de las cosas que más me gusta del reto es ver las múltiples interpretaciones que hay sobre cada tema, así que deja volar tu imaginación y ¡sorpréndenos!

Puedes enterarte mejor de qué va el reto AQUÍ. 

Puedes apuntarte al reto directamente AQUÍ. 

Un abrazo y ¡gracias por acompañarme! 

Marta

Excursión a Letur (segunda parte)

Excursión a Letur (segunda parte)

Como te contaba en el artículo anterior, en marzo nos fuimos a Letur porque Edu volvió a participar en una de las carreras del Desafíos Trail Sierra del Segura.

Una vez más, el dorsal tenía la información del recorrido con distancia, desnivel y puntos de avituallamiento, lo cual es muy útil para los corredores porque pueden irse dosificando en la carrera. Edu nos contó que el recorrido era muy bonito, pero el final fue una sorpresa algo desagradable porque ¡tuvieron que terminar subiendo muchas escaleras!

 

Fíjate donde apunta la flecha naranja que hay una persona subiendo las escaleras del final. 

Normalmente yo me informo de cómo es el sitio al que vamos a ir, pero esta vez no lo hice y, cuando llegamos a Letur, me quedé gratamente sorprendida. Letur se encuentra en lo alto de una montaña y, desde su mirador, se disfruta de unas vistas preciosas. Hasta se veían las montañas nevadas de Riopar. 

Las calles y muchas de las casas de Letur, así como los monumentos como el Arco de las Moreras, están empedrados, lo que le da mucho encanto a todo el pueblo.

Lo que más me gustó de Letur es que hay agua por todos lados: había una pequeña cascada de agua hasta por la carretera bajando hacia nuestro alojamiento, Agroturismo La Artezuela. Pero esa no fue la única que vimos en el fin de semana. La primera que vimos estaba a unos 3 km de nuestro alojamiento. Pudimos ir un tramo en coche y el resto continuamos andando. Fue un paseo verdaderamente bonito: junto a una zona del camino fluía un río, pasamos al lado de grandes praderas y, cuando estábamos a punto de llegar, el bosque se volvió frondoso. Por supuesto que no faltaron piedras y palos para entretener el camino a Emma.

 

La cascada era bien bonita, aunque había poco espacio para poder verla a ras de río. A pulso busqué conseguir el efecto seda en el agua (en lugar de ver las gotitas, se ven hilos continuos de agua, precisamente como si cayera un hilo de seda). Este efecto se consigue con una velocidad lenta de obturación, pero se debe poner la cámara sobre un trípode para que no salga la escena movida. Como no podía poner el trípode allí abajo, hice lo que pude sujetando bien la cámara. 

Otra de las cascadas que vimos estaba muy cerquita del pueblo, bajando del Arco de las Moreras por la calle Molinos.

Y el sitio con más encanto de todo lo que vimos de Letur fue el Charco de los Canales, una poza de agua donde está permitido el baño (evidentemente a menos de 10 grados como estábamos, no había nadie dentro, pero en verano debe ser una gozada), rodeada de una pared de piedra llena de vegetación y por la que también cae agua.

 

¡Un abrazo y gracias por acompañarme!

Marta

Si te ha gustado lo que has leído y te apetece que te informe cada vez que escribo un nuevo artículo, recuerda que puedes suscribirte aquí a mi blog, en caso de que no lo hayas hecho ya. 

Excursión a Letur

Excursión a Letur (primera parte)

Después de la bonita experiencia que tuvimos en Elche de la Sierra, y dado que a Edu le gusta mucho correr por montaña y llevábamos mucho tiempo queriendo perdernos por la sierra del Segura y sus casas rurales, decidimos volver en marzo a otra casa rural y Edu participó en otra de las carreras del Desafíos Trail Sierra del Segura.

Esta vez nuestro destino fue Letur, un pueblecito con muchísimo encanto.

Llegamos al atardecer, por una carretera llena de almendros, melocotoneros y albaricoqueros en flor, todo un deleite para la vista. Una vez en Letur y para llegar a nuestro alojamiento, Agroturismo la Artezuela, tuvimos que ir por una carretera “rara, rara, rara, que parece que vas al fin del mundo” como nos la describió una lugareña. Resultó ser rara, pero bien bonita: hasta con un mirador y una cascada pequeña.

Como siempre que llego a un sitio nuevo, me parece todo muy fotografiable, pero es que este sitio ¡era más fotografiable aún! La casa donde nos alojamos tenía en el salón dos ventanas que lo inundaban con una luz preciosa en cualquier momento del día. 

Estamos acostumbradas a las vistas desde la ciudad y mirar por estas ventanas era un lujo: todo naturaleza hasta donde llegaba la vista. 

En nuestro salón había una chimenea, que una vez encendida, calentaba todo nuestro apartamento. Como fuera hacía frío, era una maravilla volver al apartamento y poder sentarnos junto a la chimenea para entrar en calor, cuidar del fuego (a Emma le gustó mucho participar en encenderlo y ver cómo se iban consumiendo los troncos) y leer cuentos. 

En Agroturismo la Artezuela no solo tienen alojamiento, sino que también tienen animales. Silvia, la propietaria, es encantadora y nos hizo una visita guiada por la granja mientras les daba de comer a las cabras y los caballos. 

Nos estuvo explicando que la leche que daban las cabras la llevaban a la fábrica de El Cantero de Letur, que elabora productos lácteos ecológicos. Nosotros llevamos tiempo consumiendo yogures de esta marca y a Emma le gustó saber que parte de la leche para hacerlos proviene de estas cabras. 

Silvia nos estuvo contando que la mayoría de las cabras que tenía tenían cuernos, porque formaba parte de la conciencia ecológica (a las cabras que no son criadas de esta forma se les queman de pequeñas), se les daban alimentos naturales para comer (como ramas, brócoli, grano) y se respetaban sus tiempos de reproducción y descanso. Y Silvia también las saca a pasear siempre que puede y cuando el tiempo lo permite. 

Pudimos pasar al recinto donde estaban las cabras y ¡les gustaba mordisquear nuestra ropa! 

A los caballos también les estuvimos dando de comer. 

Una de las veces que llovía, nos enfundamos en nuestros chubasqueros y nos fuimos a ver los animales. 

También había muchísimos gatos que se dejaban acariciar y a Ana le encantan, así que se sentía muy feliz rodeada de ellos. 

Y, como colofón a la diversión del lugar, había una hamaca-columpio en la que estuvieron disfrutando las dos juntas. 

Letur me sorprendió muy gratamente: es un pueblo precioso, con cascadas y riachuelos por muchos sitios. Pero esto te lo contaré y te lo enseñaré en el próximo artículo que escriba 😉

¡Un abrazo y gracias por acompañarme!

Marta

Si te ha gustado lo que has leído y te apetece que te informe cada vez que escribo un nuevo artículo, recuerda que puedes suscribirte aquí a mi blog, en caso de que no lo hayas hecho ya. 

Curso Captura la belleza de tu día a día

Curso Captura la belleza de tu día a día 

Ya lo tengo listo. Lo he conseguido. Me ha costado, pero ya está: pensado, redactado, maquetado, hecho con muchísimo cariño e ilusión. Mi curso Captura la belleza de tu día a día está a punto de empezar su primera edición. Y, a pesar de que hay miedo porque estoy haciendo algo que nunca antes había hecho, me siento muy orgullosa de haber sido capaz de vencer un montón de barreras y de haber aprendido muchas cosas nuevas.

Me hacía mucha ilusión poder crear un curso básico para que puedas empezar a fotografiar tu día a día de forma más consciente y más bella. Porque no es solo cuestión de hacer y hacer fotos, sino de poner intención en aquello que queremos transmitirles a nuestros hijos y a nosotras mismas dentro de unos años.

Para hacer este curso, he pensado en ti, una mamá con muchas ganas de capturar el día a día de su hijo, con interés por la fotografía, pero sin nociones sobre ella bien porque “ya tendrás tiempo” o bien porque hasta ahora nunca habías tenido interés. Como a todas las mamás, sé que te falta tiempo para hacer todo lo que quisieras, por lo que, en mi curso, explico de una forma muy sencilla los conceptos fundamentales para transformar unas fotos cualesquiera hechas en casa o en el parque en bellas imágenes de tu día a día. Acompañando a mis explicaciones, siempre hay fotos ilustrativas para que te sea más fácil la comprensión y la asimilación de los conceptos.

Lo que más me ha costado hacer en este curso ha sido seleccionar las imágenes, y no porque tuviera grandes dudas sobre cuáles elegir sino porque buscando entre mi archivo me detenía en fotos de momentos pasados y me deleitaba viéndolas y recordando los momentos por los que pasábamos cuando capturé esas imágenes. Porque, para mí, fotografiar es un placer doble: me gusta hacer la foto en el momento y me gusta disfrutar de la misma una vez ha pasado el tiempo.

Por eso me gustaría mucho que no dudaras más, que te lances a aprender sobre luz, sobre composición, sobre qué es lo que quieres capturar con tus imágenes, porque tu yo futura, y tus hijos, te lo agradecerán.

¿Te veo dentro? Aquí tienes toda la información.

¡Un fuerte abrazo y gracias por acompañarme!

Marta 

Si te ha gustado lo que has leído y te apetece que te informe cada vez que escribo un nuevo artículo, recuerda que puedes suscribirte aquí a mi blog. 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies