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Viajes

Haarlem, Holanda

Tras nuestra estancia en La Haya (puedes leer nuestra experiencia aquí), decidimos apurar el último día y medio en Haarlem. Es una ciudad con un centro de ciudad chiquitito, con calles empedradas, casas típicas holandesas, algún canal y, a las afueras, zonas boscosas, lagos y la playa (nosotros no llegamos porque no nos dio tiempo en un solo día).

Cómo moverse por la ciudad

Aquí volvimos a optar por las bicis. Haarlem tiene el tamaño perfecto para llegar en poco tiempo en bici a cualquier parte. Alquilamos las bicis cerca de la estación, en Rent a Bike Haarlem. donde el trato fue muy agradable y en inglés, como en todos los sitios a los que fuimos en Holanda. Decidimos alquilar una bici individual para mí y una bakfiest para Edu, que es una bici que lleva como una barca delante en la que podía llevar a Emma y Ana juntas. Y además teníamos espacio para llevar la mochila con las cosas para pasar el día. Aunque puede parecer mucho armatoste, a Edu le resultó bastante fácil hacerse con el manejo de esa bici.

Bakfiest en Haarlem, Marta Ahijado

Las bicis se pueden aparcar casi en cualquier sitio. Donde está prohibido hay señales que lo indican. En Holanda es muy normal tener la bici como principal medio de transporte, por eso te puedes encontrar aglomeraciones de bicis aparcadas en los sitios más turísticos, como en esta foto, que es en la plaza de la catedral.

Qué ver

Gracias a Google Maps miramos hacia dónde podíamos ir. Pasamos por varias calles de la ciudad y nos dirigimos hacia la zona boscosa. Llegamos al parque Brouwerskolkpark y su lago, donde intentamos hacernos una foto de pareja, pero alguien tuvo envidia y vino hacia nosotros 🙂

Después de hacer una parada en ese lago donde Emma y Ana estuvieron subiéndose a un tronco que había caído, seguimos hacia el parque nacional Zuid-Kennemerland, donde desde Google Maps visualizamos un lago. Tuvimos que dejar las bicis en un aparcamiento que había junto a un camino que llevaba al lago. Pasamos por ese camino rodeado de árboles y llegamos al lago, que fue una sorpresa porque también tenía playa. Edu se refugió del sol para no quemarse, yo paseé por la orilla, hice fotos y Emma y Ana jugaron con la arena y se bañaron. Las secamos con ropa porque no íbamos preparados con ninguna toalla.

En la zona donde habíamos dejado las bicis había una cafetería. Tras el rato de playa, Emma y Ana tenían hambre, así que pedimos algo para comer y, de postre, helados ¡sin azúcar!

Y también aprovechamos para rellenar nuestra botella de agua en una fuente pública.

Es muy agradable pasear por las calles de Haarlem en bici, incluso te encuentras alguna belleza de calle como la de abajo.

Y, como siempre hacemos, también fuimos a un parque: tenía colchoneta, un castillo grande de madera con un tobogán largo, columpios y arenero. ¡Lo más curioso del parque fue que tenía horario de apertura y de cierre! Y a las 6 de la tarde nos echaron de allí.

Dónde comer

Rodeando la catedral hay diferentes sitios para todos los gustos y a precio decente a pesar de estar en pleno centro de la ciudad.

Saliendo de esa plaza, lo que nosotros hacemos cuando estamos en un sitio que no conocemos es buscar a través de google maps, ponemos «lunch» o «restaurant» en el buscador y la propia aplicación nos muestra todos los sitios que hay por la zona donde estamos donde poder comer y, clicando en ellos, se pueden ver fotos y opiniones. Yo conocí esta opción cuando estuvimos allí en Holanda, ¡antes no sabía que existía!

El sitio que a nosotros nos encantó para desayunar fue By Lima, un restaurante de los que hay tantos por Europa y que abren desde las 8 de la mañana y cierran a las 6 de la tarde y sirven comidas durante todas esas horas. Fuimos a desayunar los dos días que estuvimos allí. El primer día aprovechamos la terraza.

El segundo día desayunamos dentro. Es un sitio muy acogedor, tranquilo y el trato buenísimo.

Toda la comida que hacen es con ingredientes ecológicos, usan harinas integrales y nada de azúcares. El precio es algo elevado, pero merece la pena. La cantidad de los platos es abundante y sacian, de modo que Edu y yo solo tuvimos que picotear algo a la hora de comer para seguir pasando el día. Y, lo más importante, todo lo que probamos estaba ¡exquisito!

By Lima, Haarlem, Marta Ahijado
By Lima, Haarlem, Marta Ahijado

Fíjate en los postres que tenían preparados, qué buena pinta tenían, también sin azúcares. Nosotros probamos uno que llevaba dátiles como único endulzante.

Como colofón a la visita a By Lima, una pared con papel de pizarra donde tenían frases motivadoras. La que nosotros vimos fue esta, que me encanta. Por si no sabes inglés, te la traduzco porque no tiene desperdicio:

«En caso de que hayas olvidado recordártelo esta mañana… Tu culo es perfecto. Tu sonrisa ilumina esta habitación. Tu mente es increíblemente guay. Tú eres mucho más que suficiente. Y estás haciendo un trabajo impresionante en la vida».

Si quieres saber qué otros sitios se pueden visitar en la zona de Holanda donde estuvimos, puedes leerlo aquí.

Espero que con mis artículos sobre nuestro viaje a Holanda haya podido transmitirte lo bien que lo pasamos y lo adecuado que es este país para viajar con niños y en bici. Como siempre digo al terminar los viajes en los que me lo paso tan bien (¡creo que todos!): ¡volveremos!

Un abrazo y ¡gracias por acompañarme!,

Marta

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Excursiones desde La Haya

Quizás te preguntes por qué, en nuestro caso, elegimos La Haya como el sitio central desde el que desplazarnos. Y el motivo no es otro que allí teníamos alojamiento pagado 🙂 porque una buena amiga vive allí y tiene una casa preciosísima donde nos podíamos alojar los cuatro. En este artículo hablé sobre lo que hicimos en la propia ciudad de La Haya.

Nosotros estuvimos fuera 8 días, de los cuales 2 los invertimos en ir y en volver. Por supuesto que se pueden hacer muchas más cosas, pero nosotros somos de viajar despacio, de ir a parques, de dormir hasta que las niñas nos dejen y de descansar cuando y donde haga falta.

Madurodam

El parque Madurodam es una ciudad en miniatura donde se encuentran las réplicas de los sitios más importantes de Holanda. Está en la misma ciudad de La Haya y puedes emplear un día entero en visitarlo si te gusta ir a ritmo de niño. No solo hay edificios representados por réplicas, sino también trenes, aviones y coches que se mueven, esclusas, una bomba de agua, una fábrica de zuecos holandeses… Y muchas de estas miniaturas están hechas de modo que los niños puedan experimentar con ellas.

En este artículo puedes leer nuestra experiencia completa allí.

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

Linnaueshof

Linnaueshof es el mayor parque infantil de Europa, se encuentra a una hora y cuarto aproximadamente tanto desde La Haya como desde Ámsterdam en transporte público.  Tiene muchísimas atracciones y absolutamente TODAS funcionan gracias al impulso, la fuerza y la habilidad de los niños. No hay motores, solo cuerdas, pedales, poleas y manivelas para accionar el movimiento de las distintas atracciones. Éstas están divididas en secciones según su dificultad, de modo que puedes seleccionar a qué zona ir en función de la edad de tus niños.

Edu y yo recordamos este viaje como uno de los mejores que hemos hecho y pasar el día en Linnaueshof quizá haya sido la mejor experiencia de toda nuestra estancia allí. ¡Para los cuatro! Puedes leer nuestra experiencia completa aquí.

Tiovivo en Linnaueshof

Porque además, los adultos, nos podemos montar en ¡¡TODO!! O por lo menos, en todo aquello que quepamos. Y, a mí, lo de volver a ser niña de vez en cuando ¡me encanta!

Triciclo en Linnaueshof

Haarlem

Haarlem es una ciudad que se encuentra a unos 35 minutos en tren desde La Haya. Como ves, yo las distancias las mido en transporte público porque allí está todo muy bien conectado.

El centro de la ciudad es bastante pequeñito y bonito, con edificios típicos holandeses, algún canal y calles empedradas. Yendo hacia las afueras encontramos mucha zona verde y hasta una playa en un lago, donde Emma y Ana no dudaron en bañarse. Nosotros alquilamos una bici nada más llegar a Haarlem porque tiene el tamaño perfecto para recorrerla en este medio de transporte.

Debido a su cercanía a Ámsterdam (15 minutos en transporte público al centro de la ciudad o 40 minutos al aeropuerto), Haarlem es una opción muy buena donde alojarse ya que los hoteles son más baratos que en la capital y es una ciudad mucho más tranquila.

Puedes leer más aquí sobre nuestra experiencia en Haarlem.

La foto que encabeza este artículo es de las afueras de Haarlem.

Bakfiest en Haarlem, Marta Ahijado

Delft

Es una pequeña ciudad que se encuentra a tan solo 15 minutos en tranvía desde La Haya. Recuerda muchísimo a Ámsterdam por sus edificios y canales, así que si quieres una versión menos turística de la capital, esta es una muy buena opción.

Delft, Marta Ahijado

Ámsterdam

¡Cómo no ir a la capital de Holanda estando allí! Nosotros no fuimos esta vez porque ya habíamos estado en una visita anterior y preferíamos ir a sitios con menos turistas. Pero está claro que es visita obligada, aunque sea un rato para sentir el bullicio, esquivar bicis e incluso ver cómo aparcan los coches al borde del canal (sin valla que los separe).

Aquí dos ejemplos de lo turística que es esta ciudad. En el primer caso, son las letras de I am Amsterdam, delante del museo Van Gogh. Este viaje lo hicimos nosotros en marzo de 2016 y, a pesar de que hacía frío, era imposible conseguir una foto en la que se pudieran ver las letras. En el segundo caso, estamos delante de un canal y, de tanta gente que había, ni se daban cuenta de que nos queríamos hacer una foto y pasaban por medio.

Ámsterdam, Marta Ahijado
Ámsterdam, Marta Ahijado
Ámsterdam, Marta Ahijado

Keukenhof

Es un parque de flores de 32 hectáreas. Si Holanda es el país de los tulipanes, Keukenhof es el lugar donde puedes ir a ver todo tipo de ellos. Sin embargo, como depende de la floración de los tulipanes, sólo abre dos meses al año. En este año 2019, está abierto desde el 21 de marzo al 19 de mayo. Nosotros no pudimos ir porque fuimos a finales de mayo, pero lo tengo anotado como visita obligada para una próxima vez.

Puedes encontrar toda la información en español en este enlace, incluyendo la compra anticipada de entradas para evitar colas.

Está situado a 1 h y 45 minutos de La Haya y a hora y media de Ámsterdam.

Efteling

Aunque se tarda 2 h tanto desde La Haya como desde Ámsterdam y nosotros no hayamos estado (preferimos que Ana sea algo mayor para ir a un sitio así), he decidido incluir este parque temático porque quien ha ido dice que no tiene nada que envidiar a los de Disney y, por lo tanto, es una pasada para los niños. Este parque de atracciones es el más grande de los Países Bajos y uno de los más antiguos del mundo, ya que lleva abierto desde 1952.

Está construido en medio de la naturaleza y cuida mucho todos los detalles. El tema principal de este parque es el mundo de las hadas y existe la opción de quedarse allí a dormir para poder aprovechar más el parque. Puedes encontrar toda la información aquí (en español no está, sólo inglés, alemán, holandés o francés), tienen hasta una app donde te dice las atracciones que hay y puedes marcar tus favoritas para no olvidarte de ninguna.

Si has ido allí, ¿te apetece contarme tu experiencia a ver si me animo a ir? 😉

Hasta aquí lo que puedo contarte de nuestro viaje a Holanda. Uno de mis propósitos es viajar mínimo una vez al extranjero al año y, como me gusta contar mis experiencias, seguiré informando por aquí sobre dónde vamos y qué visitamos, por si te facilita tu viaje. Y, por supuesto, si hay algún sitio que crees que no me puedo perder o vives en el extranjero y quieres que me desplace hasta allí para hacerte un reportaje de fotos, dímelo, a ver si mi próximo destino es el que tú me recomiendas o donde tú vives 😉 ¡Que a mí me encantan los retos y las nuevas experiencias!

¡Un abrazo y gracias por acompañarme!

Marta

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Excursión a Linnaueshof, Holanda

Linnaueshof es el mayor parque infantil de Europa y se encuentra en Holanda, a una hora y cuarto aproximadamente tanto desde La Haya como desde Amsterdam en transporte público.  Tiene muchísimas atracciones y absolutamente TODAS funcionan gracias al impulso, la fuerza y la habilidad de los niños. No hay motores, solo cuerdas, pedales, poleas y manivelas para accionar el movimiento de las distintas atracciones. Éstas están divididas en secciones según su dificultad, de modo que puedes seleccionar a qué zona ir en función de la edad de tus niños.

Me sorprendió el que no hubiera apenas personal en el parque. Pero claro, al ser atracciones que podían poner los niños en funcionamiento, no requerían de la presencia obligada de un adulto. En cuanto a los turnos y el orden de subir y bajar a las atracciones, no tuvimos problema. Por ejemplo, una vez Ana se acercó a un tiovivo donde estaban unos niños algo mayores girando a bastante velocidad. Al ver a Ana hacer señas para montarse, lo pararon y la dejaron subir. Cuando Ana quiso bajar, bastó con que yo dijera un stop para que volvieran a parar el tiovivo.

Tiovivo en Linnaueshof

CÓMO LLEGAR

En la web tienes un apartado para saber cómo llegar. En Holanda el transporte público funciona muy bien y hay buena combinación hasta para llegar a un sitio que se encuentra alejado de las principales ciudades.

Este parque, al ser todo exterior, está abierto más o menos entre marzo y octubre. Si tienes interés en ir, consulta la web para saber días de apertura y horarios.

Salida Linnaueshof

PRECIO DE LA ENTRADA

La entrada cuesta 13 euros a partir de los 2 años de edad. O 12 euros si la compras online.

Puede parecer extraño que tengan que pagar los niños desde los 2 años, pero es que es cierto que hay muchas cosas donde ya los niños de esa edad se pueden montar. A Ana sólo le quedaban unos días para cumplirlos y disfrutó muchísimo.

LA ZONA PARA NIÑOS MÁS PEQUEÑOS

Tenía varias casitas, toboganes, columpios, un arenero y hasta el típico tiovivo chiquitín que hay en centros comerciales al que hay que echar la moneda para que funcione, pero éste solo necesitaba el empuje de otro niño o adulto para que diera vueltas.

Tiovivo en Linnaueshof
Tobogán en Linnaueshof
Columpio en Linnaueshof
Casitas en Linnaueshof

Los adultos podíamos estar siempre al lado de los niños y montarnos en todo, ¡al menos en todo lo que cupiéramos!

Triciclo en Linnaueshof
Triciclo en Linnaueshof

Esta zona para más pequeños estaba delimitada por una valla y unos arbolitos y, cada cierto tiempo, pasaba un tren rodeándola. En el tren también se podían montar los niños, aunque éste sí que se movía con motor y lo conducía un adulto.

COCHES DE CHOQUE

Eran una versión bastante distinta a los que conocemos de las ferias, pero cumplían la función. Había que girar las manivelas, si girabas más rápido con la manivela derecha, ibas hacia la derecha, si girabas más rápido con la izquierda, ibas hacia la izquierda; y si igualabas la rapidez, ibas recto. Para ir marcha atrás, simplemente había que girar hacia atrás. Para Emma (casi 5 años) fue bastante frustrante porque no conseguía pillarles el truco.

Coches en Linnaueshof
Colchonetas en Linnaueshof

COLCHONETAS

En un parque como éste, no podían faltar las colchonetas: tanto esta que ves en la imagen como las típicas negras que hay en ferias y en Decathlon 😉

ZONA DE ESCALADA

Había un lago donde podías coger una barca a pedales y dar vueltas por él. En esta zona también había una chica que ayudaba a que los niños se montaran y bajaran de las barcas, además de amarrarlas a la orilla. En medio del lago había una especie de isla a la que podías acceder por dos puentes colgantes. Los puentes colgantes te dejaban a unos 3 metros de altura de la isla, a la que podías bajar por un tobogán. Y para volver a subir, podías elegir escaleras o esta zona tan chula de escalada con cuerdas que se ve en la foto.

Trepar en Linnaueshof
Puente en Linnaueshof

CAÍDA LIBRE

Esta atracción les gustó mucho a Emma y Ana. A priori podía parecer que les iba a dar miedo porque bajaría muy deprisa, pero como todas las demás, era una atracción perfectamente apta para los niños. Para poder subir había que tirar de una cuerda y, para bajar, solo había que soltar. Y no había que tener mucha fuerza para lograr subir hasta arriba, a Emma le faltaba poco para conseguirlo, igual si hubiese tenido al lado a otro niño en lugar de a su padre, lo habría conseguido. Para Emma y Ana fue un flipe poder subir tanto y ver todo el parque desde lo alto.

Caída libre en Linnaueshof
Caída libre en Linnaueshof

COLUMPIOS

Había varios tipos de columpios por todo Linnaueshof, incluso dobles en los que Edu y yo (con los pantalones empapados de Emma en la cabeza para que se secaran y para refrescarme) pudimos descansar un rato mientras ellas jugaban cerca.

Columpio en Linnaueshof
Selfie en Linnaueshof
Columpio en Linnaueshof

HUMOR AMARILLO

¿Veías el programa de Humor Amarillo, ese en el que unos ¿chinos?… dejémoslo en asiáticos, tenían que pasar varias pruebas y solían terminar llenos de barro? A mí me gustaba mucho verlo y he oído que en algunos sitios de España se puede participar en una actividad parecida, pero nunca lo he probado. Allí en Linnaueshof encontramos esta especie de prueba a la que bautizamos como Humor Amarillo. Tenía hasta un contador con dos pulsadores: uno al comenzar y otro al terminar, para que supieses cuánto tiempo habías tardado en realizar la prueba. Fue una experiencia divertida para Edu y para mí.

Humor amarillo en Linnaueshof
Humor amarillo en Linnaueshof
Humor amarillo en Linnaueshof
Humor amarillo en Linnaueshof

ZONA ACUÁTICA

Hizo muchísimo calor el día que fuimos a Linnaueshof, sin embargo, la previsión del tiempo no había sido tan buena y nosotros no fuimos nada preparados para tanto calor, y menos con bañadores y toallas, por lo que nos quedamos sin poder entrar a la zona acuática que tan buena pinta tenía.

 

EL TRONCOMÓVIL

¿Te acuerdas de los Picapiedra y de su Troncomóvil? Si alguna vez has tenido ilusión por montarte en uno, ¡¡ve a Linnaueshof!! Allí hay varios troncomóviles esperándote para que des una vuelta aérea por el parque. Y te sentirás casi como Pedro y Pablo, solo que en lugar de tener que correr, tendrás que pedalear, ¡y mucho!

Coche Picapiedra en Linnaueshof

LA ATRACCIÓN ESTRELLA

Yo no sé si será así para todos los niños, pero para nosotros desde luego lo fue. Esta atracción eran seis toboganes largos juntos, como los que hay en los parques acuáticos, pero en lugar de agua, te ofrecían esterillas para deslizarte. No sé cuántas veces nos tiramos, pero te puedo asegurar que hicimos piernas porque había que subir andando varios escalones, y yo solía tener que llevar a Ana a cuestas porque, en primer lugar, se cansaba y, en segundo lugar, porque Emma tenía tantas ganas de tirarse y repetir, que no quería ni esperar a que Ana subiera a su velocidad.

No tengo ni una foto de ella, pero tengo algo mejor, ¡un vídeo! Juzga tú misma si para ti también sería la atracción estrella de Linnaueshof.

¿QUIÉN DIRÍAS QUE SE LO PASÓ MEJOR? 

¿A que es una buena pregunta? Pasamos un día genial los cuatro, quizás la que mejor se lo pasó fue Emma porque estaba en la edad perfecta para disfrutar de un parque así, pero es que Edu y yo, entre que nos podíamos subir a todo y que las veíamos felices, estamos dispuestos a repetir con mucho gusto si volvemos para allá.

Espero que te haya gustado leer sobre Linnaueshof, este parque tan especial y tan bonito para los niños. A pesar de que me he extendido bastante, hay más atracciones en el parque. Nosotros no llegamos a probarlo todo, especialmente la zona para más mayores porque para Emma y Ana era aburrida ya que no podían hacer gran cosa. Fue una de las cosas que más me gustó, que, en la mayoría de los casos, era la propia capacidad de cada niño la que limitaba o permitía que subieran a una atracción. 

Y si quieres saber qué otras cosas se pueden hacer en Holanda con niños, permanece atenta porque aún me queda algo más que contar.

Un abrazo y ¡gracias por acompañarme!

Marta

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Laguna salada de Torrevieja

No es ningún secreto que me guste viajar. Lo normal es que no haya terminado un viaje y ya esté pensando en el siguiente, aunque sean escapaditas de un día o un fin de semana largo. Es parte de mi autocuidado y me ayuda a recargar pilas, a pasar un tiempo muy bonito en familia y a volver con un montón de fotos para el recuerdo, ¡cómo no!

Para que sea una experiencia agradable para toda la familia, siempre me ocupo de elegir un sitio que piense que les va a gustar a Emma y Ana. Esta vez esperaba que les gustara aunque solo fuera por el color del agua, que es ¡rosa!

Laguna rosa, ¿por qué?

Esta laguna sigue siendo fuente de extracción de sal, por lo que su alta salinidad permite a pocos seres vivos vivir en ella. Dos de los organismos que la habitan son el alga Dunaliella salina y un crustáceo llamado Artemia Salina (que se alimenta del alga) que son de color rojizo y que, al encontrarse casi solos en la laguna, se reproducen con mucha facilidad. Por lo tanto, la alta concentración de estos seres vivos confiere ese color rosa a la laguna.

Dónde dejamos el coche

A la Laguna se puede acceder por diversos sitios, pero yo buscaba uno que estuviera cerca de la carretera y desde el que, además, se pudiera disfrutar de la puesta de sol. Buscando por Internet, descubrí un sitio donde se puede dejar el coche que queda bastante cerca de la laguna. Es la calle Lavanderas, de Torrevieja. Y, desde ahí, por el caminito de tierra que ves desde la carretera hasta la laguna, se puede acceder fácilmente. Pongo una vista aérea de Google Maps por si algún día quieres ir.

Llegando a la laguna

El caminito de tierra te lleva directamente a la Laguna Salada o Laguna Rosa. Nosotros elegimos ir al atardecer porque el sol se ponía justo enfrente de nosotros. El problema fue que estaba muy nublado, por lo que me quedé con las ganas de disfrutar de un bonito atardecer allí. Dicen que la mejor época para ver esta laguna rosa es a finales de verano, así que quizás volvamos en esa época ya que nos pilla cerquita.

Conforme nos íbamos acercando, empezamos a ver zonas blanquecinas junto a los matorrales. Tenían cierto parecido a la nieve, pero evidentemente no lo era, era sal.

Junto a la laguna

Debo mencionar que la Laguna Rosa pertenece al Parque Natural de las Lagunas de La Mata y Torrevieja, y para preservarlo, está prohibido bañarse allí.

Como ya he comentado antes, dicen que la mejor época para ver la Laguna Rosa es a finales de verano. Como nosotros fuimos en enero, para poder ver el color rosa tuvimos que acercarnos hasta la orilla. La primera en verlo fue Emma, que quedó bastante asombrada de que hubiera un lago de su color favorito.

Las fotos de familia

Cuando vamos de viaje intento que nos hagamos una foto familiar los cuatro. Para ello, suelo ir cargada con el trípode. O, mejor dicho, Edu va cargado con el trípode…

Esta vez, tenía ya colocado el trípode y la cámara estaba preparada, pero Emma y Ana estaban entretenidas jugando con unas piedras y no les interesaba ponerse en la foto, así que aprovechamos nosotros, que bueno, desde que tuvimos a Emma, ¡tenemos pocas fotos de pareja!

Si te fijas al fondo, hay varias montañas blancas, que son montañas de sal extraída de esta laguna.

Tengo configurada la cámara para que haga 5 fotos cuando la pongo con el autodisparador. Así tengo más oportunidades de que alguna foto salga como yo quiero, que con niños ya sabemos que no es fácil. Como estábamos solos, ya la primera foto salió estupenda (véase arriba, guapísimos y maravillosos los dos, jiji), así que no sé qué pretendió hacer Edu en la siguiente que ¡casi nos tira a los dos al suelo!

Tras desmontar el trípode, Emma y Ana vinieron a buscarme, así que le pedí a Edu que nos hiciera alguna foto a las tres. Me pidieron jugar al corro de la patata y nos pusimos a hacerlo. Duramos poco porque enseguida Ana dijo: ¿y papá qué? Así que paramos para dejarle entrar a nuestro corro. Se le ocurrió a Edu la idea de que, en cada viaje que hagamos, juguemos una vez al corro de la patata. A ver si lo conseguimos y a ver si también consigo inmortalizarlo a la próxima (¿ves como casi no he terminado un viaje y ya estoy pensando en el siguiente?).

¡Un abrazo y gracias por acompañarme!

Marta

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Nuestra visita a Madurodam

El parque Madurodam es una ciudad en miniatura donde se encuentran las réplicas de los sitios más importantes de Holanda. Se encuentra en La Haya, Holanda. 

Nosotros llegamos allí en bicicleta; en la entrada hay una zona para dejar las bicis, como en casi todas partes de Holanda, ya que allí es muy habitual moverse en este medio de transporte. Por supuesto también se puede llegar en transporte público o coche, toda la información la encontráis (en inglés) aquí

TRUCO: si compras los tickets online, obtienes 2 euros de descuento

A nosotros nos pasó algo muy curioso al llegar. No habíamos comprado los tickets online porque, hasta última hora, no sabíamos si íbamos a ir al parque, así que al llegar allí, saqué el móvil para comprar los tickets. Entonces se acercaron unos holandeses a preguntarnos si ya teníamos tickets, al decirles que no, nos dieron gratis tres tickets que les sobraban. Nos parecía una broma, pero ¡pudimos entrar sin problemas!

Para los niños es un parque muy atractivo porque hay todo tipos de vehículos en movimiento: barcos, trenes, aviones,… Y además hay un montón de botones para pulsar, incluido un simulador de vuelo. 

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado
Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

Hay tantos detalles en el parque, que hasta por el suelo en la zona del aeropuerto pasan maletas por la cinta transportadora. ¡Y se mueven!

En la zona del puerto, se puede comprobar el funcionamiento de una bomba de agua. Mientras dos personas suben y bajan las manivelas para recolectar agua del «río», otra persona puede echar agua al barco que está «ardiendo». En el cilindro amarillo se puede ver cuánta agua se ha recolectado con la bomba de agua. 

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado
Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

También pudimos explicarle a Emma (a Ana sólo le interesaba coger los barquitos y salpicar) el funcionamiento de las esclusas, porque, a través de manivelas, era ella misma quien controlaba la apertura y el cierre de las compuertas para retener y dejar pasar el agua. 

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado
Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

Me encantaba ver el contraste de tamaño entre los edificios y nosotros. 

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

Aquí, por un euro, se escuchaba como si en esa fábrica hicieran los típicos zuecos holandeses y, una vez hechos, caían al camión. Ese camión se movía por la carretera y pasaba por delante de la zona de recogida, que estaba situada a una buena altura para que un niño de a partir de 1 metro aproximadamente pudiera coger los zuecos en marcha. El camión continuaba su camino y volvía a la fábrica donde esperaba el próximo encargo. 

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado
Madurodam, La Haya, Marta Ahijado
Madurodam, La Haya, Marta Ahijado
Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

El camión de Mars, en lugar de zuecos, transportaba mini chocolatinas. Sólo costaban 10 céntimos y, esta vez, fue para Edu en lugar de para ellas. 

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado
Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

En esta réplica del canal había una miniatura de una cafetería donde habían cuidado hasta el mínimo detalle. Los barcos, al igual que los trenes y vehículos que había por todo el parque, estaban en continuo movimiento.  

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

Y, para asegurarse de que ningún niño se aburre, existe un parque infantil, con un faro, un barco de madera, un barco de verdad varado, tirolina y algún otro artilugio más. Y además, todo de arena, que para mis hijas, jugar con ella, ya es una actividad divertida de por sí. 

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado
Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

Nos atrevimos a entrar los cuatro al faro. O quizás sería más correcto decir que, como Ana quería entrar, nos invitó a entrar con ella para ayudarla a ir subiendo. Había que ir subiendo a través de los agujeros y, para bajar, había un gran tobogán. 

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

A veces yo también me hago selfies 😉

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

Por la red de abajo se accedía a la cubierta del barco. Era más fácil de lo que parecía bajar por ahí. 

Y, aunque se puso a llover bastante, no dejamos de probar la tirolina. Hablo en plural porque la primera que se tiró fui yo 🙂 

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado
Madurodam, La Haya, Marta Ahijado
Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

Mientras llovía, nos resguardamos dentro del barco, en el que había arena y varias cajas de madera. Yo aproveché para dormir un rato (yo necesito poco para conseguir echar un click y me viene genial para recargar pilas). La  luz que entraba es una de mis favoritas, de hecho, esta foto está sacada tal cual de cámara. 

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

Lo último que hicimos en el parque fue pesarnos en una balanza muy especial, ya que nos decía nuestro peso en quesos XD Yo pesaba un poco menos de 3 quesos y medio. También había unas poleas a ver cuántos quesos eras capaz de levantar. Sin embargo, Emma prefirió la versión de cuántos quesos podía escalar. 

Madurodam, La Haya, Marta Ahijado
Madurodam, La Haya, Marta Ahijado

Dentro del parque había también una cafetería-panorama con vistas a todo el parque (que nosotros encontramos cerrada) y un restaurante a cubierto. 

También había algunas atracciones de interior con algún tipo de espectáculo, pero consideramos que Emma y Ana no las iban a disfrutar, por lo que nos limitamos a ver todo lo que el parque ofrecía al aire libre. Lo que más le gusto a Ana (2 años), sin duda, fueron los trenes que pasaban a toda velocidad. Y a Emma le encantó tocar todos los botones. 

 

Si vas a La Haya con niños, Madurodam es definitivamente una opción muy interesante y donde todos vais a disfrutar. 

Un abrazo y ¡gracias por acompañarme! 

Marta

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La Haya con niños

Ya hace casi 6 meses que nos fuimos de vacaciones a La Haya, Holanda. Fue en mayo de 2018. Tenía muchos planes para la vuelta: artículos en el blog, fotos y stories en Instagram, pero tuve que parar. Había hecho muchos esfuerzos por sacar la primera edición de mi curso Captura la belleza de tu día a día llegué muy cansada al viaje.

Se juntó además que cambió la ley de protección de datos, a quien le encargué que me adaptara la web no llegó a tiempo y decidí decir adiós a todos mis seguidores de antes. Esto, de algún modo, fue la gota que colmó el vaso de mi agotamiento y, a pesar de que había pensado no parar en verano, lo hice. Dejé de escribir en el blog, decidí concentrar mis energías en las sesiones de fotos y en preparar el juego que organizamos entre Lucía y yo, Entre Fotos y Relatos en Agosto. Y ¿sabes qué? me alegro mucho de haberlo hecho, necesitaba parar, necesitaba ese descanso. Y, cuando me lo di, entonces me empezaron a venir ideas mejores para este blog y para cómo seguir enfocando mi fotografía profesional.

Así que ahora, por fin, puedo empezar a contarte nuestro viaje, ya que me pareció un destino excelente para ir con niños.

TRANSPORTE HASTA LA HAYA

En Holanda hay cinco aeropuertos a los que se puede volar: Amsterdam, Rotterdam, Eindhoven, Maastricht y Groningen. En nuestro caso, como íbamos a La Haya, los aeropuertos más cercanos eran Amsterdam y Rotterdam, pero el que mejor combinación tiene de transporte público hasta La Haya es el de Schiphol, Amsterdam.

 

A veces yo también hago fotos con el móvil. Quise retratar nuestro penúltimo viaje en avión en el que podríamos ir los cuatro sentados en solo tres asientos, ya que Ana todavía no tenía 2 años. A partir de esta edad, el niño debe ocupar un asiento solo (y paga un billete de avión normal).

Selfie avión

Una vez en el aeropuerto, cogimos un tren hasta La Haya. Salen varios cada hora y hay dos tipos de trenes:

– Sprinter: tarda unos 50 minutos. Para en varios pueblos situados entre el aeropuerto y La Haya. Tiene una sola planta. No hay aseos dentro.

– Intercity: tarda unos 30 minutos porque va directo o para en menos pueblos que el Sprinter. Tiene dos plantas y tiene aseos.

Y, lo mejor de todo, es que cuesta lo mismo viajar en uno que en otro, por lo que, ¡no lo dudes! al Intercity.

 

ALOJAMIENTO EN LA HAYA

En nuestro caso, nuestro alojamiento fue difícil de mejorar: fuimos a la casa de una amiga que vive allí, en pleno centro y dentro de una urbanización preciosa. Yo no sé si se lo pensó muy bien cuando decidió acogernos a los cuatro allí, pero si se arrepintió no se notó (te queremos, Belén, ¡¡gracias!!).

La Haya en bici

EN BICI

Como seguro sabes, Holanda es bien conocida por las bicis, así que nos animamos a alquilar para poder desplazarnos por allí. 

Aunque hay varios sitios donde ofrecen esta posibilidad, nosotros fuimos a Fietsverhuur Den Haag, que era el que nos quedaba más cerca. Cuando llegamos allí parecía que nos habíamos equivocado porque era una librería con mucho encanto, pero al preguntar me dijeron que en la trastienda tenían las bicis disponibles para alquilar. Cada bici nos costó 10 euros al día y cada silla para ellas creo que 2,5 euros al día (lo siento, hace mucho y no lo recuerdo bien).

La Haya es una ciudad totalmente preparada para ir en bici: puedes ir tanto por las zonas peatonales como por la carretera. Todas las carreteras, ¡incluso las rotondas! tienen carril bici. Y los coches respetan muchísimo a las bicis.

Yo tenía mis dudas sobre qué tal irían Emma y Ana en las bicis ya que el coche no les gusta nada. Afortunadamente, aunque coche y bici son vehículos de desplazamiento, no tienen nada que ver y Emma y Ana iban felices en las bicis: cantaban, hablaban e incluso Ana se echó la siesta con la cabeza torcida…

La Haya en bici con niños

QUÉ HACER EN LA HAYA

BINNENHOF: el complejo del Parlamento, donde se debaten todos los asuntos políticos de Holanda. 

En la parte exterior hay un lago con una fuente y en la parte interior hay un gran patio de piedra rodeado de edificios de piedra también. La primera foto es de cuando estuvimos hace dos años en marzo en una escapada fugaz.

SCHEVENINGSE BOSJES: una zona verde muy amplia hacia el norte de la ciudad. Había que distinguir bien entre los caminos para solo peatones y los caminos para bicis. Allí se toman como una falta de respeto grande que vayas en bici por donde no debes.

Dentro de Scheveningse Bosjes nos encontramos con un lago, un parque infantil y un parque de Holanda en miniatura llamado Madurodam, sobre el que puedes leer más aquí

HAAGSE BOS: es un parque o bosque cerca de la estación de tren. Tiene dos zonas: la primera más pequeña, donde hay varios ciervos, y la segunda bastante grande y que se nos quedó pendiente para otra vez porque el día que queríamos ir a hacer un picnic, hacía tan buena temperatura que no quedaban bicis para alquilar. 

Para nosotros, que vivimos en Murcia, es toda una experiencia poder coger un puñado de hierba tal y como hizo Ana. ¡¡Y cómo me gusta el olor a hierba recién cortada!!

LA PLAYA: La Haya es una ciudad costera y tiene una playa larguísima y amplia. La zona de Scheveningen tiene un muelle y muchas zonas donde comer y tomar algo y la zona de Kijkduin es especial porque la playa está separada de la ciudad por dunas. Cuando estuvimos en mayo no fuimos a la playa porque ya habíamos estado en nuestra anterior visita en marzo de 2016. Las fotos que pongo son de aquella visita, que hacía viento y un montón de frío. Yo ahí estaba embarazada de 6 meses de Ana 🙂 y en una de las compañías con las que volé tuve que llevar certificado médico de que mi embarazo no era de riesgo.

En próximos artículos te hablaré de qué más cosas se pueden hacer estando en La Haya, ya que hay varios sitios cercanos interesantes a los que se puede ir y volver en el mismo día.

Espero que te resulte interesante nuestro viaje y que cojas ideas para irte con tus peques al extranjero, ya que es una experiencia muy bonita para la familia al completo. Emma se entusiasma en cuanto le decimos que nos vamos a avión a algún sitio y le cuenta a Ana lo que se acuerda de las últimas veces 🙂

Un abrazo y gracias por acompañarme,

Marta

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Excursión a Letur (segunda parte)

Excursión a Letur (segunda parte)

Como te contaba en el artículo anterior, en marzo nos fuimos a Letur porque Edu volvió a participar en una de las carreras del Desafíos Trail Sierra del Segura.

Una vez más, el dorsal tenía la información del recorrido con distancia, desnivel y puntos de avituallamiento, lo cual es muy útil para los corredores porque pueden irse dosificando en la carrera. Edu nos contó que el recorrido era muy bonito, pero el final fue una sorpresa algo desagradable porque ¡tuvieron que terminar subiendo muchas escaleras!

 

Fíjate donde apunta la flecha naranja que hay una persona subiendo las escaleras del final. 

Normalmente yo me informo de cómo es el sitio al que vamos a ir, pero esta vez no lo hice y, cuando llegamos a Letur, me quedé gratamente sorprendida. Letur se encuentra en lo alto de una montaña y, desde su mirador, se disfruta de unas vistas preciosas. Hasta se veían las montañas nevadas de Riopar. 

Las calles y muchas de las casas de Letur, así como los monumentos como el Arco de las Moreras, están empedrados, lo que le da mucho encanto a todo el pueblo.

Lo que más me gustó de Letur es que hay agua por todos lados: había una pequeña cascada de agua hasta por la carretera bajando hacia nuestro alojamiento, Agroturismo La Artezuela. Pero esa no fue la única que vimos en el fin de semana. La primera que vimos estaba a unos 3 km de nuestro alojamiento. Pudimos ir un tramo en coche y el resto continuamos andando. Fue un paseo verdaderamente bonito: junto a una zona del camino fluía un río, pasamos al lado de grandes praderas y, cuando estábamos a punto de llegar, el bosque se volvió frondoso. Por supuesto que no faltaron piedras y palos para entretener el camino a Emma.

 

La cascada era bien bonita, aunque había poco espacio para poder verla a ras de río. A pulso busqué conseguir el efecto seda en el agua (en lugar de ver las gotitas, se ven hilos continuos de agua, precisamente como si cayera un hilo de seda). Este efecto se consigue con una velocidad lenta de obturación, pero se debe poner la cámara sobre un trípode para que no salga la escena movida. Como no podía poner el trípode allí abajo, hice lo que pude sujetando bien la cámara. 

Otra de las cascadas que vimos estaba muy cerquita del pueblo, bajando del Arco de las Moreras por la calle Molinos.

Y el sitio con más encanto de todo lo que vimos de Letur fue el Charco de los Canales, una poza de agua donde está permitido el baño (evidentemente a menos de 10 grados como estábamos, no había nadie dentro, pero en verano debe ser una gozada), rodeada de una pared de piedra llena de vegetación y por la que también cae agua.

 

¡Un abrazo y gracias por acompañarme!

Marta

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Excursión a Letur

Excursión a Letur (primera parte)

Después de la bonita experiencia que tuvimos en Elche de la Sierra, y dado que a Edu le gusta mucho correr por montaña y llevábamos mucho tiempo queriendo perdernos por la sierra del Segura y sus casas rurales, decidimos volver en marzo a otra casa rural y Edu participó en otra de las carreras del Desafíos Trail Sierra del Segura.

Esta vez nuestro destino fue Letur, un pueblecito con muchísimo encanto.

Llegamos al atardecer, por una carretera llena de almendros, melocotoneros y albaricoqueros en flor, todo un deleite para la vista. Una vez en Letur y para llegar a nuestro alojamiento, Agroturismo la Artezuela, tuvimos que ir por una carretera “rara, rara, rara, que parece que vas al fin del mundo” como nos la describió una lugareña. Resultó ser rara, pero bien bonita: hasta con un mirador y una cascada pequeña.

Como siempre que llego a un sitio nuevo, me parece todo muy fotografiable, pero es que este sitio ¡era más fotografiable aún! La casa donde nos alojamos tenía en el salón dos ventanas que lo inundaban con una luz preciosa en cualquier momento del día. 

Estamos acostumbradas a las vistas desde la ciudad y mirar por estas ventanas era un lujo: todo naturaleza hasta donde llegaba la vista. 

En nuestro salón había una chimenea, que una vez encendida, calentaba todo nuestro apartamento. Como fuera hacía frío, era una maravilla volver al apartamento y poder sentarnos junto a la chimenea para entrar en calor, cuidar del fuego (a Emma le gustó mucho participar en encenderlo y ver cómo se iban consumiendo los troncos) y leer cuentos. 

En Agroturismo la Artezuela no solo tienen alojamiento, sino que también tienen animales. Silvia, la propietaria, es encantadora y nos hizo una visita guiada por la granja mientras les daba de comer a las cabras y los caballos. 

Nos estuvo explicando que la leche que daban las cabras la llevaban a la fábrica de El Cantero de Letur, que elabora productos lácteos ecológicos. Nosotros llevamos tiempo consumiendo yogures de esta marca y a Emma le gustó saber que parte de la leche para hacerlos proviene de estas cabras. 

Silvia nos estuvo contando que la mayoría de las cabras que tenía tenían cuernos, porque formaba parte de la conciencia ecológica (a las cabras que no son criadas de esta forma se les queman de pequeñas), se les daban alimentos naturales para comer (como ramas, brócoli, grano) y se respetaban sus tiempos de reproducción y descanso. Y Silvia también las saca a pasear siempre que puede y cuando el tiempo lo permite. 

Pudimos pasar al recinto donde estaban las cabras y ¡les gustaba mordisquear nuestra ropa! 

A los caballos también les estuvimos dando de comer. 

Una de las veces que llovía, nos enfundamos en nuestros chubasqueros y nos fuimos a ver los animales. 

También había muchísimos gatos que se dejaban acariciar y a Ana le encantan, así que se sentía muy feliz rodeada de ellos. 

Y, como colofón a la diversión del lugar, había una hamaca-columpio en la que estuvieron disfrutando las dos juntas. 

Letur me sorprendió muy gratamente: es un pueblo precioso, con cascadas y riachuelos por muchos sitios. Pero esto te lo contaré y te lo enseñaré en el próximo artículo que escriba 😉

¡Un abrazo y gracias por acompañarme!

Marta

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Excursión a Elche de la Sierra

Excursión a Elche de la Sierra

Cuando inicié este blog, escribí un par de artículos sobre el viaje que habíamos hecho a Alemania. Dado que somos una familia a la que le gusta viajar, va a ser un tema recurrente en este blog, ya que para mí viajar es sinónimo de fotografiar.

Siempre nos ha gustado viajar a un ritmo tranquilo, y desde que viajamos con las niñas, hemos bajado más aún el ritmo 😀 Es la forma que hemos encontrado de disfrutar todos juntos.

A principios de marzo decidimos combinar nuestras aficiones y nos salió una excursión muy maja. A Edu le gusta mucho correr y lleva un tiempo centrándose en carrera de montaña. Cerquita de Murcia se organizan unas carreras por montaña que se llaman Desafíos Trail Sierra del Segura. Y el 4 de marzo Edu participó en la que se celebraba cerca de Elche de la Sierra, Albacete. Y, como está en medio de la Sierra, en medio de la naturaleza, pues allá que buscamos un alojamiento para pasar el fin de semana y acompañar a Edu en su carrera.

Emma durmiendo en la habitación del apartamento, decorado de forma rústica y muy acogedor. 

Nos alojamos en el Complejo rural La Tejera, alquilamos un apartamento en el que nos encontramos muy a gusto. El complejo estaba muy bien pensado para que los niños puedan esparcirse, correr y jugar: con columpios, toboganes, una pista para patinaje/vehículos no motorizados o el uso que se le quisiera dar, además de piedras y palos, claro, que ya sabemos que son los juguetes estrella de los niños. También hay un estanque con patos y un recinto donde había tórtolas, gallinas y chinchillas. Me gustó el detalle de que las tórtolas tuvieran un par agujeros en la zona alta del recinto por los cuales podían entrar y salir al exterior en cualquier momento.

Para quien vaya en verano, debe ser un lujazo poder disfrutar de las tres piscinas, dos de ellas pensadas para los niños: una con altura máxima de 50 cm y la otra con una altura entre 1 m y 1m20 aproximadamente (no recuerdo el dato exacto).

Si quieres congelar el movimiento, como en esta foto, necesitarás usar una velocidad rápida de disparo. 

Yo soy amante de las líneas rectas, me molesta que estén torcidas. Cuando sólo tenemos una línea en nuestra imagen, es muy fácil enderezarla en la edición, pero cuando hay varias como en esta foto, es muy complicado conseguir que todas queden bien a no ser que al capturar la foto se haya prestado atención a la perspectiva, cosa que yo no hice con esta que te muestro. 

Cuando llegamos el viernes llovía mucho, así que, aparte de dar una vuelta por el complejo y bajar al pueblo para aprovisionarnos con algo de cena, no hicimos gran cosa.

El sábado amaneció bonito y nos fuimos a un campo cercano de almendros y olivos. Los almendros estaban preciosos porque estaban en flor.

Cuidado con la luz de mediodía, crea cambios muy bruscos de luminosidad entre las zonas donde hay luz y donde hay sombra. Por eso en la primera foto elegí ponernos a contraluz. Sin embargo, en la segunda foto, prioricé situarnos en la línea libre que quedaba entre olivos y el cambio de luz entre Edu que está a la sombra y nosotras que estamos al sol es muy brusco. 

Para comer, nos fuimos a Elche de la Sierra, a un sitio que se llama El Búho Café Cultural y que colabora con Cáritas para ayudar en la reinserción creando puestos de trabajo para personas en situación o riesgo de exclusión social. El restaurante está dentro del Centro Cultural de la ciudad, donde ese día se estaba celebrando un torneo de ajedrez, por lo que a pesar de estar muy concurrido, la atención del personal fue magnífica y la comida exquisita. Además, tenía precios muy asequibles. Además de restaurante, El Búho Café Cultural también organiza actividades culturales y tiene algunos productos ecológicos en venta. 

El domingo Edu participó en la carrera IV Segura Trail de Elche de la Sierra. El día estaba lluvioso y fresco y, pensando que la meta estaría igual de abarrotada que en las carreras de ciudad donde está vallada y es complicado hacer un hueco para sacar la cabeza, ni siquiera me llevé la cámara; bastante tenía con las dos niñas y nuestros respectivos paraguas. Mi gran sorpresa fue que, al llegar a la zona de meta, estaba en plena montaña y había muy poquita gente esperando la llegada de los corredores. Como Edu suele estimar bastante bien el tiempo que va a tardar en correr, apenas tuvimos que esperarle. En cuanto dobló la esquina de llegada a meta, cogió de la mano a cada una de nuestras niñas y entraron juntos a meta.

No me llevé la cámara, pero sí tenía el móvil a mano. ¡Menos mal!

En los dorsales, aparte de ver el número del corredor, tienen el recorrido de la carrera, incluyendo puntos de avituallamiento, kilómetros y desniveles a subir. Está «al revés» para que se pueda ver «al derecho» cuando se levantan la camiseta.  

Tras reponer un poco de fuerzas, Edu nos contó que la carrera había sido muy bonita, que se subió a una montaña con unas vistas preciosas, aunque en la última bajada lo pasó regular porque las piedras estaban resbaladizas por la lluvia.

Los organizadores de la carrera ofrecieron bebida y organizaron una barbacoa para todos los corredores y sus acompañantes, y como el sol asomaba tímido entre las nubes allí nos quedamos disfrutando un rato más.

Cuando conocí a Edu, yo nunca había ido a una casa rural. Desde que le conozco, hemos ido ya a varias, y es una forma de viajar que me gusta, sobre todo por el entorno en el que suelen encontrarse estas casas, en plena naturaleza. ¿Y a ti, te gusta ir de casa rural? 

¡¡Un fuerte abrazo y gracias por acompañarme!!

Marta

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